DANTE ALIGUIERI

Poeta italiano (Florencia 1265 - Ravena 1321). Hijo de Alighiero de Bellincione y de una dama llamada Bella, pertenecía a una familia de la burguesía güelfa, pese a lo cual el poeta se vanagloriaba de su origen noble, y en el Paraíso (cantos XV y XVI) evocó la figura de su antepasado Cacciaguida, que fue armado caballero por el emperador Conrado III de Suabia.

De su niñez y adolescencia se sabe muy poco. Antes de 1278 su madre había muerto; mientras, estudiaba en su ciudad natal, y con toda certeza, fue discípulo del famoso Brunetto Latini, que aparece en el Infierno (canto XV); entre sus amigos íntimos figuraba el futuro gran poeta Cavalcanti. Según afirma en la Vida nueva, a los nueve años (1274) vio por primera vez a Beatriz,un año menor que él, y al volverla a ver al cabo de nueve años concibió por ella un amor platónico que expresó en la Vida nueva (Vita nuova), especie de diario íntimo en verso y prosa, cuya redacción debió de terminarse hacia 1294. Beatriz desempeña un papel clave en la DivinaComedia como personaje encargado de guiar a Dante durante la segunda etapa de su viaje. Durante estos años alternó el estudio (en la universidad de Bolonia) con una vida al parecer un tanto disipada; en 1289 combatió valientemente en la batalla de Campaldino, y en 1290 es la presunta fecha de lamuerte de Beatriz. Un año más tarde, contrajo matrimonio con Gemma di Manetto Donati, de la que tuvo cuatro hijos. A partir de 1295 empezó a tomar parte en la vida pública de Florencia: miembro del consejo especial del pueblo (1295-1296) y, posteriormente del consejo que elegía los priores, de 1296 a 1297 fue miembro del Consejo de los Ciento. En 1300 fue designado como embajador en San Gimignano para organizar la lucha de los güelfos de la Toscana contra las intrigas del papa Bonifacio VIII, y, en octubre de 1301, marchó a Roma para ofrecer la paz al pontífice; éste le retuvo junto a sí hasta que, a finales de año, el papa, aliado con Carlos de Valois, conseguía hacer triunfar en Florencia a los güelfos del partido "negro"; los güelfos "blancos" (moderados), a cuyo partido pertenecía Dante, fueron desterrados, y el 27 de enero de 1302 se condenaba al poeta a multa, expropiación y exilio; una segunda sentencia (10 de marzo) le condenaba a ser quemado vivo caso de encontrársele en Florencia.

En 1302 y 1303, Dante participó en las tentativas de los "blancos" desterrados, que intentaban volver al poder por la fuerza, y se reunió con ellos en Forlì, pero, decepcionado por el egoísmo y el odio partidista de los demás proscritos, que parecían olvidar que, a pesar de todo, Florencia seguía siendo su patria, se apartó de ellos y comenzó así su vida errante. Visitó primero Verona, donde fue huésped de la noble familia de los Escalígero; luego, Padua y Rímini; de 1306 a 1309 recorrió Italia septentrional. En 1310, la proyectada invasión de Italia por Enrique VII de Luxemburgo colmó de júbilo al poeta, que esperaba así ver realizado su sueño de un imperio romano universal; pero la muerte de Enrique VII frustró sus esperanzas (1313), y se vio obligado a reemprender su vida errante. Exceptuado de la amnistía de 1311, y condenado de nuevo por rebelde en 1315, ya no volvió a Florencia. Tras su paso por Lucca y Verona, fue generosamente acogido en Ravena por Guido Novello de Polenta, y en esta ciudad murió el 14 de septiembre de 1321, al regreso de una embajada en Venecia.

Obras

Su obra en lengua latina está compuesta de los siguientes libros:

· De vulgari elocuentia, opúsculo inacabado, escrito entre 1304 y 1307, en el que se analiza el mosaico de dialectos que en esta época se hablaban en Italia, con objeto de obtener una lengua común, más apta para la expresión literaria, que pudiese rivalizar dignamente con el latín.

· La Monarchia, entre 1310 y 1314, tratado político que refleja la crisis ideológica del poeta, que de güelfo blanco o moderado había pasado a ardiente partidario del gibelinismo: la salvación de Italia consistiría en la constitución de un imperio independiente de la autoridad papal.

· Las dos Églogas (Eglogae), compuestas en Ravena en 1319 ó 1320, de imitación virgiliana, y dirigidas al latinista boloñés Giovanni del Virgilio, quien le había invitado a abandonar la lengua vulgar por el latín.

· La disputa sobre el agua y la tierra (Questio de aqua et terra), tratado de física, compuesto en Verona y de cuya autenticidad se dudó hasta 1907.

· Las trece Espístolas (Epistolae) que se conservan son sólo una reducida parte de las que se sabe que llegó a escribir; dos de ellas fueron escritas en representación de los desterrados de Florencia, pero las más importantes son las ocho que escribió en nombre propio; entre éstas destacan la escrita en septiembre de 1310, exultando de júbilo por el anuncio de la llegada de Enrique de Luxemburgo, la de 1315, en que renuncia a aceptar la amnistía que le ofrecía Florencia, y, sobre todo, la dirigida a su antiguo protector Can Grande della Scala (considerada apócrifa hasta 1920), en que el poeta hace una serie de comentarios sobre la Comedia.

Sus obras conservadas en lengua italiana son:

· El banquete, tratado filosófico, escrito hacia 1307, que consiste en una serie de glosas a diversas composiciones poéticas.

· Las Rimas o Cancionero es una recopilación de la obra poética de Dante, hecha después de su muerte; sus títulos son, pues, meramente convencionales. Una serie de estos poemas son de una atribución dudosa, y su datación es extremadamente incierta; hay que destacar las llamadas Rime Petrose, inspiradas por una dama a la que llama Pietra, nombre simbólico que alude a que se mostró con él "dura como la piedra"; entre las restantes composiciones de las Rimas figuran ocho poemas del destierro, siete poemas alegóricos y doctrinales, diez composiciones de amor y de correspondencia poética y veinticinco poemas contemporáneos de la Vida nueva; uno de estos, el soneto dirigido a Cavalcanti, Guido, quisiera que tú y Lappo y yo... ha alcanzado un justo renombre y figura prácticamente en todas las antologías.

· La Vida nueva, máxima expresión del sentido poético de dolce stil novo, ha dado una gran celebridad a su autor.

· La Divina Comedia. Toda la producción dantesca queda eclipsada por este gran poema. Síntesis grandiosa, a un tiempo apasionadísima y equilibrada, del cristianismo y de la cultura clásica, de la teología, la poesía y la política, del realismo más terreno y de la espiritualidad más elevada, la Comedia aparece como un intento de una magnitud abrumadora, al servicio del cual se ponen unas excepcionales dotes políticas.

La traducción de sus obras completas se publicó en Madrid en 1956.

CANTOS DEL INFIERNO

INTRODUCCIÓN. Demonio Jefe. La Selva. Desorientación de Dante. Encuentro con Virgilio. Dudas de Dante. Razón del viaje explicada por Virgilio.

I Y II:

Dante ha ingresado en la selva oscura, camina hacia el oeste pero tres fieras le impiden el camino y lo echan hacia atrás. Entonces aparece Virgilio que lo invita avanzar por otro camino.

Dante entra en esta selva de confusión y muerte por abandono del buen camino, es decir como arrastrado por las circunstancias. El viajero logra escapar de la muerte del alma, fuera de la selva, comienza el difícil ascenso de la ladera del monte, hasta el encuentro de la pantera que le impide el paso, la pantera simboliza el deseo y placer, el león simboliza la ira y la loba la avaricia.

La loba es el enemigo definitivo. Virgilio no se puede enfrentar a la loba y la mejor manera de vencerla es cambiar de camino, por lo cual hay que pasar por el infierno. Virgilio describe a Dante las tres etapas del camino: el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, donde se encuentra Beatriz. Dante se refiere al camino que va a forjar como “guerra”, porque debe mirar todas las miserias humanas sin apiadarse de lo criminales aunque Dante siempre mostrara una actitud piadosa con los vicios individuales, pero nunca tolerara los actos de maldad contra el prójimo.

ALTO INFIERNO. VESTÍBULO Y PUERTA. Carón. Los inútiles y egoístas. Travesía del río Aqueronte en la barca de Carón.

PRIMERO. Limbo de los dos bautizados y del mundo antiguo.

III Y IV:

Llegada a la puerta del infierno, en el vestíbulo de ingreso se encuentran lo inútiles e indolentes. Ante al rió Aqueronte, Virgilio le cuenta el tránsito de las almas. De repente suena un terrible trueno y Dante se desmaya, recuperado ya se encuentra al borde del primer círculo o limbo de los no cristianos, es decir los que no están bautizados.

El canto III termina con la descripción de Virgilio de los que llegan al Infierno, aquí se encuentra con los grandes poetas de la antigüedad como Homero, Ovidio y Lucano.

Llega al castillo que se compone de siete muros y siete puertas esto es interpretado de varias maneras según los autores, unos dicen que representan las cuatro virtudes morales: justicia, fortaleza, templanza y prudencia; y las tres espirituales: fe, esperanza y caridad. Para otros es la representación de las siete artes liberales: el Trivium de gramática, lógica y retórica, el cuatrivium de aritmética, geometría, música y astronomía.

Dante sigue su propio orden y si antes puso primero a los poetas, ahora pone a los héroes y hombres de acción que funda la civilización y el imperio. Comienza con Troya: Electra, Zeus, Eneas, Héctor, Cesar, Lucio Junio Bruto fundador de la republica romano etc.

Ahora viene con los filósofos: Aristóteles, Sócrates, Platón, Heraclito, Zenón etc. Siguen los hombres prácticos como Dioscorides, Séneca, Hipócrates y Galeno.

Esta lista es una verdadera declaracion de principios: es su manera de honrar a todos los que ama, venera y respeta como maestros y ejemplos de una humanidad inteligente y virtuosa.

SEGUNDO. MINOS. Círculo de los lujuriosos.

V:

Desciende al segundo círculo, donde están los lujuriosos, Virgilio señala a personajes típicos de la antigüedad y se encuentran a Francisco de Rimini y Pablo Malatesta que les cuentan su desgracia. Dante vencido por la piedad se desvanece.

Este círculo lo preside Minos ya que se le atribuía toda clase de aventuras amorosas y la invención de la pederastia, tiene el poder de juzgar a los muertos, este desconfía de los viajeros y trata de asustarlos.

Este círculo es un terrible torbellino que arrastra a las almas como lo hace el huracán.

TERCERO. CERBERO. Círculo de los golosos.

VI:

Dante se encuentra en el tercer círculo, el de los golosos, atormentados con una lluvia sucia con granizo y nieve, y se encuentran con Ciacco.

En esta descripción del circulo, se percibe el desprecio de Dante por lo que en vida no tuvieron mas horizonte que el placer de comer. Los golosos son comparados a perros destacando una vez más el desprecio que le merecen al viajero. El canto termina con la explicación de Virgilio sobre la perfección del bien y el mal.

CUARTO. PLUTOS. Círculo de los avaros y pródigos. Sobre la Fortuna y los cambios. Las negras aguas del río Éstige forma el pantano de los iracundos.

VII:

Descenso al cuarto círculo aquí se castigan a los avaros y pródigos, están condenados a chocar unos contra otro eternamente. Virgilio le informa a Dante porque no podrá reconocer a ninguno. Se encuentra con el demonio Plutos. A continuación descienden al quinto círculo.

QUINTO. FLEGIAS. Regreso al círculo de los iracundos. Llegada a la ciudad de Dite y oposición de los demonios.

VIII:

Llegan al quinto circulo donde se castigan a los irascibles, los dos poetas atraviesan la Estigia en la barca de Flegias se encuentran con Felipe Argenti y la ciudad de Dite. Finalmente llegan a las puertas de la ciudad, donde se enfrentan a una resistencia de demonios.

Nos acercamos a una ciudad duramente fortificada y gobernada por demonios, que en cierta manera, tienen la libertad como para decidir lo que hacen y poder rebelarse. Diríamos que esta ciudad es un lugar abandonado de la mano de Dios, y a merced de fuerzas malignas.

Encuentro con Felipe Argenti, representa a uno de esos hombres brutos, vulgares y estúpidos, Dante descarga sobre este todo su rencor contra la violencia de la vida política florentina, en este caso, causada por el arte irritable y la fácil cólera de un arrogante florentino.

Virgilio en este momento descubre que el viajero es un alma ardiente a favor de la justicia, un verdadero señor que esta en el mundo, no solo para su felicidad personal, sino para beneficio de sus amados compañeros hombres oprimidos por las fuerzas ciegas y brutales. Finalmente llegamos al ciudad de Dite que Dante llama “mezquita” porque en la oscuridad percibe sus agujas de sus torres, ciudad entera de hierro.

Tropiezo con los demonios rebeldes, quienes no desean tratar con Dante.

BAJO INFIERNO. SEXTO. LAS ERINIAS. Aparición de las Erinias. Episodio de la Gorgona. Intervención del Ángel e ingreso en la ciudad de Dite. Los heresiarcas.

IX:

Aparecen tres amenazadoras furias salidas de la ciudad de Dite. Episodio de la Gorgona, interviene un mensajero celeste que sin dificultad abre con una varilla las puertas de la ciudad. Llegan los poetas al sexto círculo en donde los herejes son castigados en sepulcros ardientes.

Virgilio esta lleno de furia y de impotencia pero al ver la palidez del rostro de Dante, recompone el rostro suyo con rapidez para no desanimarlo.

Dante le pregunta Virgilio si ya hubo algún otro proveniente del limbo de la antigüedad. En realidad, trata de asegurarse de que Virgilio conozca bien el camino.

Aquí Dante se encuentra con las Furias, que son divinidades violentas, su misión es vengar los crímenes, en especial las faltas contra la familia. Castigan los delitos enloqueciendo a los culpables o haciéndoles sufrir crímenes semejantes por manos de otros. Las furias intentan impedir la entrada de Dante a la ciudad de Dite infundiéndole terror, y por ello llaman a la Medusa para que lo haga piedra.

La Gorgona es símbolo del terror que inmovilizan y deja indefenso al que lo padece, y en este momento del ingreso a la ciudad de Dite, donde se contemplaran las grandes miserias humanas, y donde Dante tendrá que abrir lo ojos para ver todas esas miserias. Dante no se priva en advertirnos la gravedad del momento. A esta escena de terror le sigue la calma y la armonía del enviado celeste.

Todo este canto es como un discurso al lector para templar su espíritu por lo que va a venir. La lectura es purificadora y nos hace ver al Ángel como la representación de lo mejor de la dignidad humana.

Explicaciones de Virgilio acerca de las tumbas abiertas. Encuentro con los epicúreos Farinata degli Uberi y Cavalcante de Cavalcanti.

X:

Los viajeros se integran el sexto círculo, donde se castigan a los herejes, metiéndolos en sepulcros de fuego. Dante encuentra con los epicúreos

Farinata degli Urbenti y Cavalcante de Cavalcanti. Farinate predice al poeta su futuro exilio ya que los condenados conocen presente y futuro.

Encuentro con Farrinata, jefe político y militar de los gibelinos de Florencia y fue condenado como hereje post mortem. En medio de la conversación con Farinata, surge la figura de Cavalcante, poeta y el más importante amigo de Dante. Prosigue la conservación con Farinata y Dante le pregunta sobre los conocimientos que poseen los condenados. La respuesta de Farinato es que la luz divina les permite en cierta medida conocer cosas del futuro, pero que del presente no saben nada solo lo que le cuentan los recién llegados. Dante ahora comprende la confusión de Cavalcanti y solicita de Farinata que le informe que su hijo todavía sigue vivo.

Dante emocionado por la profecía de Farinata, queda pensativo, Virgilio le dice que no olvide lo que le han dicho, pero que cuando llegue al Paraíso, de boca de Beatriz conocerá el destino de su vida. Desciende a un valle inferior, es decir al siguiente circulo.

Anastasio Papa. Topografía del infierno descrita por Virgilio.

XI AL XVI:

En su descenso se tropiezan con el sepulcro del pontífice Anastasio II. Virgilio le despeja algunas dudas sobre las categorías de los vicios y porque la usura es una ofensa a Dios.

Este séptimo circulo esta dividido en tres recintos:

· Primer recinto los violentos contra el prójimo (canto XII).

· Segundo recinto se encuentran los violentos contra su propia persona y sus bienes (canto XIII).

· Tercer recinto los violentos contra Dios y contra la naturaleza. Este recinto a su vez se divide en tres zonas:

· Primera zona los blasfemos contra Dios (canto XIV)

· Segunda zona alberga a los sodomitas o violentos contra la

Naturaleza (canto XV)

· Tercera zona alberga a los usureros, son violentos contra

Los recursos naturales (canto XVI).

SEPTIMO. MINOTAURO. CENTAURO. Recinto 1º Los violentos contra el prójimo sumergidos en el Flegetonte, río de sangre hirviente.

XII:

Virgilio y Dante llegan al primer recinto del séptimo círculo custodiado por el Minotauro.Sumergidos en el Flegetonte rió de sangre hirviente, los violentos son custodiados por centauros. El centauro Neso les acompaña al segundo recinto.

El lugar esta obstruido por escombros. El desmoramiento dejo el paso solo practicable para quien se arriesga a cruzar por la ruinas.

Los violentos contra el prójimo, su castigo es estar sumergidos en un río de sangre hirviente, el Flegetonte, que comienza siendo profundo, luego va emergiendo el fondo y luego nuevamente se profundiza, de manera que los primeros están sumergidos hasta las cejas , los siguientes menos, pero los últimos están otra vez completamente sumergidos.

Mas abajo los viajeros encuentran una tropa de centauros, no de los cuales es el centauro Neso.

Recinto 2º. Los violentos contra sí mismos. Los Suicidas, árboles secos y nudosos.

XIII:

Llegados al segundo recinto del séptimo circulo, los viajero llegan a una horrible selva llena de árboles donde se castigan a los suicidas, tanto a los que se han quitado la viada como a los que han derruido sus bienes. Entre los suicidas se encuentra Pedro Della Vigna. Finalmente escuchan los lamentos de un florentino anónimo.

Al arrancar ramas de los arbustos comienza a manar sangre, y se le aparece el alma de Polidoro. En relación con esto Virgilio le dice a Dante que observe bien, Virgilio se disculpa con el suicida de haber provocado la herida. El suicida resulta ser Pedro Della Vigna.

Recinto 3º. Primera zona: los violentos contra Dios. Los Blasfemos. Virgilio habla del viejo de Creta y del origen de los ríos del Infierno.

XIV:

Se encuentra en la primera zona del tercer recinto del séptimo círculo, los viajeros ingresan al ardiente arenal que encierran a los violentos contra Dios, a los blasfemos, entre los cuales se encuentran a Capaneo. Mientras transitan hacia la segunda zona Virgilio habla a Dante del anciano de Creta y del origen de los ríos del infierno.

Se hacen descripción de la situación de las tres zonas del tercer recinto: los que yacen de espalada son los de la 1º zona, los violentos contra Dios, los que esta acurrucados son los d la 3º zona los usureros, y los que caminan sin descanso son los de la 2º, los violentos contra la naturaleza.

También se hace una descripción sobre el arenal que se compara con la lluvia de fuego caída de los copos de nieve.

Encuentro con Capaneo es uno de los sietes príncipes arguivos que en la leyenda de la guerra de Bebas se lanzaron contra la ciudad.

Segunda zona: los violentos contra la naturaleza, los sodomitas. Las aguas del Flegetonte se precipitan en el octavo círculo. Aparece el monstruo Gerión.

XV:

Segunda zona del tercer recinto del séptimo círculo, están los sodomitas, violentos contra la naturaleza. Dante reconoce a Bruneto Latini que le predice su destierro de Florencia.

Ya se había alejado de la sombra, aquí Dante introduce al lector en un ambiente menos violento que los anteriores y que preanuncia el encuentro de personaje familiares que merecen respecto y admiración.

Encuentro con Brunetto Latini, literato y canciller de la republica de Florencia. Dante se quiere acercar pero solo la ribera lo ampara del fuego y opta por acercar el rostro e inclinar la cabeza hacia el maestro en la actitud respetuosa que se merece. Dante le cuenta su llegada hasta allí y Brunetto le habla de la persevidad de los florentinos, Dante emocionado, expresa el deseo de que aun estuviera entre los vivos.

XVI:

Continuan los viajeros caminando hacia la orilla del Flegetonte, allí se encuentra a Guidoguerra, Tegghiajo y Rusticucci guerreros ilustres de Florencia.

Allí salen al paso estos tres individuos solicitando su atención a gritos, es tal el fervor de Dante que quisiera tenerlos en sus brazos y le comenta que con Virgilio va en busca de la felicidad. Los condenados ignoran el presente y recuerda su esplendorosa vida.

Los viajeros continúan su marcha hacia la fagorosa caída de las aguas del Flegetonte.

Descripción del monstruo Gerión. Última zona de los usureros. Descenso sobre el lomo de Gerión al octavo círculo.

XVII:

Se describe al monstruo Gerion.Antes de descender al octavo círculo, a ver y a parlamentar con los usureros. Los viajeros descienden al octavo círculo, montados en Gerion.

Gerion era un gigante de tres cabezas y de cuerpo triple. Dante modifica la figura en un solo cuerpo con cola de escorpión y rostro humano. Esta imagen creada por Dante resuena en el Apocalipsis.

Montado en Gerion para el descenso de octavo circulo, la situación es de pavor. El abismo hacia el octavo círculo es extensa y tan oscuro que no se puede ver nada, resuenan extraños ruidos y Dante percibe fuegos y oye llantos.

OCTAVO CÍRCULO. GERIÓN. Descripción de Malebolge en diez giros concéntricos. Fraudulentos y defraudadores.

Recinto 1º y 2º. Los rufianes y los seductores.

Los lisonjeros.

XVIII:

Ingresan los viajeros al octavo círculo, que esta dividido en diez fosas concéntricas donde se castigan a los fraudulentos. En la primera fosa están los rufianes que son por los demonios, como Venedico Cacciameno, y los seductores como Jasón. En la segunda fosa se encuentran los aduladores, que están sumergidos en in pozo de inmundicia.

En este círculo es donde reina la maldad del hombre. En el centro de este círculo hay un vacio circular, ultimo reducto del infierno.

Caminando siempre por la izquierda, los viajeros van ir ahora recorriendo los recintos circulare. La primera fosa que se encuentra esta repleta de rufianes y seductores desnudos. El lugar es maloliente e inmundo como apestan los aduladores en el mundo. Este canto concluye en la vulgaridad de la adulación cortesana con fines de dominación sexual.

Recinto 3º. Los simoníacos.

XIX:

El tercer recinto del octavo circulo, se encuentran con los simoniacos, están enterrados cabeza abajo, y sus pierna son devoradas por las llamas. Se detienen a conversar con Nicolás III.

Metidos de cabeza en la aberturas de los simoniacos, con intimidad y con fianza propone Dante el descenso, Virgilio lo concede y protege la marcha teniéndolo firme a su lado.

Dante muestra el desprecio que le merecen estos infatuados papas; alude al texto apocalíptico 17,1-3.

Este texto se refiere a los diez mandamientos con los cuales comando la Iglesia sobre los pueblos cristianos. Virgilio muestra satisfacción y hasta admiración por la honestidad de Dante.

Recinto 4º. Los adivinos y los magos.

XX:

Cuarto recinto del octavo círculo, los viajeros encuentran a adivinos y magos, con el rostro vuelto atrás, en castigo de haber querido mirar demás hacia delante. Dante se conmueve de esta situación miserable y se gana el reproche de Virgilio. Aparecen Tiresias, Aronta y Manto.

Todo este paisaje da cuenta de la afición medieval a la astrología, que tenia tan alto uso en la cortes por reyes y señores, a fin de conocer el éxito de sus empresas.

Este canto cuenta con la alusión de la Luna, señora de los maleficios, Virgilio le cuenta el ingreso en la selva oscura, de noche, en la que gracias a la luna llena podía andar.

Recinto 5º. Los estafadores.

XXI Y XXII:

En el quinto círculo del octavo circulo, están los que estafan y defraudan en un lago hirviendo, bajo guarda de los demonios vengadores. Los viajeros deben enfrentarse a los demonios y sufre el engaño de Malacoda. Guiados por diez demonios, los viajeros recorren el recinto, se encuentran a Giampolo. Dos diablos discutiendo caen al agua hirviendo.

El recinto se muestra como una caldera hirviente, absorto de su contemplación, Dante no atina a apartarse del camino de un demonio, es necesaria la intervención de Virgilio que lo protege y lo quita del camino.

El ambiente es catastrófico y amenazador, es un mundo en degeneración creciente. El valiente y experimentado Virgilio se enfrenta resueltamente a loa demonios, quienes se abalanzan contar él.

El ambiente de estos cantos reflejan el desden por la deshonestidad política de esos tiempos.

Recinto 6º. Los hipócritas. Engaño de Malacoda.


Los viajeros reemprenden la marcha hacia el sexto recinto, arrojándose por una ladera huyendo de los demonios que los siguen. Sexto recinto de los hipócritas castigados a cargar una pesada capa de plomo dorado que los obliga a marchar lentamente. Allí encuentran a dos miembros de la orden de los Gaudentes, Catalano y Loderingo, que están junto a Caifás crucificado. Entonces Virgilio comprende que ha sido engañado por Malacoda.

XXIII: Después de tanta agitación, marchan en silencio uno tras el otro como caminaban por los claustros los franciscanos. La fábula de Esopo citada es la de una rana que finge querer ayudar a un topo a cruzar un pozo de agua llevándolo sobre el lomo; pero como en realidad quería ahogarlo, ata su pata a la pata del topo; de esta forma, llegados a un lugar profundo se sumerge arrastrando consigo al topo. Pero pasa un gavilán que agarra al topo y con él a la rana, y se los come a ambos. Se interpreta comúnmente a Calcabrina como la rana traidora, a Alichino como el topo y a la vez como el común castigo del gavilán. Otra interpretación es, el navarro como al gavilán, quien con su decisivo y veloz actuar arrastra a los competidores al común charco hirviente. Para Dante la comparación era evidente, pues agrega que la competencia de los demonios y la fábula se asemejan tanto como mo e issa que son dos adverbios de tiempo del latín ( modo e hac ipsa ) que significan lo mismo, ahora, y añade la referencia al principio y al fin de la escena. Lo complejo de la situación y el embarazo y bochorno en que han quedado los demonios, atemoriza a Dante que presiente entonces una venganza inevitable.
Hermoso y descriptivo pasaje de la intensidad como Virgilio protege a Dante. Es un verdadero Conductor y Maestro a quien mueve el aprecio que ha engendrado Dante en él. Pasaje humano que une a los hombres verdaderamente grandes.

XXI y XXII y el comienzo de éste: Constituye por sí mismo una escena completa, principio, fin, drama, acción, diálogos, comedia, y un desenlace triunfal del débil sobre el fuerte. El ambiente es tétrico, y uno percibe, en medio del teológico castigo divino, que hubo una revancha, un acto valiente y decidido que, con inteligencia, supera la estupidez de los violentos, en fin un asomo de felicidad que contradice a las leyes infernales establecidas. Es el infierno que Dante inventó, enteramente humano, casi histórico. Y por sobre todas las cosas, de aquello que más ama Dante, la inteligencia, y su compañera inseparable e imprescindible, la virtud, es decir, el coraje y la firme atención y perseverancia ante la oportunidad.

Descenso al sexto recinto del octavo círculo, mundo de los hipócritas, por fuera noble y brillante como el oro, por dentro agobiado por la mezquindad. El aspecto de los precitos es comparado con la apariencia de los monjes de Cluny, cuyo ropaje, compuesto de un abundante escapulario y una túnica talar de amplias mangas y pliegues, solemne y lujosa, contrastaba con la simple túnica de los frailes franciscanos y de otros pobrecillos en época de Dante. La hipocresía es ostentación de falsa virtud, vicio propio de los aspirantes a la perfección religiosa, por lo que esta referencia a Cluny es enteramente adecuada como introducción al tema.

Etimológicamente pues y en realidad, hipócrita es el que finge lo que no es, y lo que finge es algo grande y maravilloso que deslumbra a los simples.

El abrumador plomo de los hipócritas es comparado a una tortura que el emperador Federico II usaba para con los culpables de lesa majestad, consistente en encerrarlos en capas de plomo y arrojarlos al fuego. La hostilidad eclesiástica contra el emperador había elaborado y propagado fantásticas leyendas sobre este castigo. Lo que de nuevo nos acerca a la hipocresía, tanto más que Dante era ferviente defensor del emperador como única autoridad capaz de poner orden en la desquiciada Italia y en la corrupta Roma. Encuentro con los frailes Gaudentes. Los presitos desconfían de este que, cuando habla, mueve la garganta; movimiento que denuncia su respiración.
Frailes Gaudentes o Godenti, es decir gozadores, sobrenombre que se ganaron los miembros de una orden caballeresca francesa, originada durante la cruzada contra los albigenses, también llamados Cátaros. Fueron llamados Gaudenti por su vida licenciosa; el pueblo los consideró frailes falsos, y los apodó sarcásticamente los Capones de Cristo. Todo lo cual revela la hipocresía de estos religiosos supuestos componedores de entuertos y herejías.
Sobre el maravillarse de Virgilio, hay quienes interpretan que le sorprende el castigo que sufre Caifás, aunque en realidad, frente a otros tormentos del Infierno de Dante, no es nada extraordinario. Otros interpretan que la maravilla se refiere a la concordancia de la frase de Caifás, y la que Virgilio pone en boca de Neptuno consolando a Venus de la ira de Juno contra Eneas, en el V libro de la Eneida:

...Ahora pues mantén tu fe en mi, deja el temor.
Pues aquel por quien ruegas, llegará seguro al puerto del Averno,
Y sólo a uno perderá en los abismos del mar,
uno será quien dé la vida por muchos. (En. V, 812-815).

Virgilio solicita la ayuda de los frailes para salir al siguiente recinto, porque aunque sabe que por mandato divino los demonios están obligados a conducirlos sanos y salvos, no confía demasiado dada la pasada experiencia. El puente de paso está roto, y la única forma de seguir el viaje es trepar sobre los escombros que se amontonan al borde del círculo. Virgilio se da cuenta entonces del engaño de Malacoda y recibe del fraile la respuesta de Jesús al largo acoso de los fariseos:

Vosotros sois del padre diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre.
Homicida es él desde el principio, y no permanece en la verdad porque la verdad no está en él.
Cuando dice mentiras, habla de lo que hay en él, porque es mentiroso y padre de la mentira. (Jn, VIII, 44).
Virgilio no puede ocultar la ira que lo embarga.

Recinto 7º. Los ladrones. Caco. Transformación recíproca de un ladró en serpiente.

XXIV: Los poetas suben a la cornisa del séptimo recinto, en cuya fosa, repleta de serpientes, corren los ladrones. Entre los condenados encuentran a Vanni Fucci, hombre violentísimo y ladrón de la sacristía de San Jacobo en Pistoya. Quien, como revancha, predice a Dante la derrota de los güelfos blancos en el campo pistoyense.
Vanni Fucci maldice a Dios y es inmediatamente castigado. Se encuentran con Caco, presencian la transformación de un ladrón en una cierta serpiente y viceversa. Encuentro con florentinos.

El canto se inicia con una descripción del cambio estacional que se produce al acercarse la primavera. Es un cambio gradual, pero que sorprende al campesino cuando toma conciencia del desvanecimiento de la nieve y de la reaparición de la hierba. Así, como la tristeza del hielo se cambia en alegría del Sol, así Virgilio cambia de pronto su ánimo y semblante. Alude al Canto I, Cuando Virgilio lo animara a emprender el camino que lo llevaría a la cima del monte del Purgatorio, lugar del Paraíso terrenal. Ascenso por las ruinas del sexto recinto al séptimo. Los viajeros se encuentran más hacia el centro de Malebolge, que es un círculo inclinado hacia la boca del abismo central. Por donde la orilla exterior es más alta que la interior, que es por donde están trepando los poetas.

Fatiga de Dante que intenta reposarse, lo que le vale el vivo reproche de Virgilio, quien le insta a obrar. La fama, que es como una segunda vida, no se logra en la pereza. La larga escala será la ascensión del monte del Purgatorio, cuya esperanza de lograrla debe valerle para darle ánimo. El descenso a los Infiernos no es sino la antesala y la preparación para el ascenso purificador.

El foso de los ladrones está infestado de culebras y serpientes. El ladrón es una estirpe rapaz y astuta como la serpiente que se insinúa desde lo oculto y aprovecha el descuido de los que no están atentos; por ello pertenecen a este círculo que es el de los que obran por fraude. Es por tanto un desertor y un traidor de la familia de los hombres de la cual es parte. Los desiertos de Libia tenían fama de producir serpientes espantosas, a las cuales Dante junta las de Etiopía y las del desierto arábigo para minimizarlas antes la terrible cría de este foso. Ovidio imaginó que las serpientes de Libia nacieron de la cabellera de Medusa (Sobre Medusas y Gorgonas ver Canto IX, 52-60 y notas):

Triunfantes sobre las líbicas arenas
se arrastran sangrientas gotas caídas de la testa de Gorgona,
que en la tierra acogidas se animaron en serpientes,
por donde aquella patria está siempre infestada de culebras...
(Ov. Metam. IV, 617-620).

QUELIDRAS son una especie de culebras acuáticas.
YÁCULOS son unas que se lanzan desde los árboles.
Las FARAS se trasladan dejando un surco en la arena.
Las CENCROS dejan unas mínimas picaduras.
Las ANFISBENAS tienen una cola semejante a la cabeza lo que las hace parecer como de dos cabezas.

Los condenados de este foso no encuentran abrigo ni talismán que los salve de las sierpes. El Heliotropo es una piedra preciosa y mágica, especie de cuarzo verde con manchas rojas, semejante a la esmeralda, a la que antiguamente se atribuía la virtud de hacer invisible al que la llevaba. El deshacerse y rehacerse del ladrón tras la picadura de serpiente es la primera transformación y testimonia la decadencia de lo humano hasta devenir una cosa efímera, como la gloria del ladrón entre sus pares.

El ave Fénix es uno de los más vibrantes símbolos antiguos de la inmortalidad por muerte y resurrección, como el mismo Infierno de Dante o camino de aniquilación previo a la recuperación del Purgatorio.
La transformación del ladrón es ahora comparada con un ataque de epilepsia, que se creía obra del demonio o causada por la obstrucción de las venas. La descripción termina con un grito de admiración por la venganza divina. Conocemos ahora la historia del ladrón, que fue Vanni Fucci, hijo ilegítimo, fue hombre violento y ladrón. Declara su vida bestial como de animal. Dice mulo porque era bastardo, como el mulo que es hijo de yagua y asno.

Para vengarse de Dante, el ladrón predice el futuro funesto de los güelfos blancos de Pistoya y Florencia: primero alude a la expulsión de los Negros de Pistoya en mayo de 1301, luego al ingreso de Carlos de Valois, enviado del Papa, y a la proscripción de los Blancos, entre el 1301 y 1302, cuando reentraron los negros, y se cambió gente y modos, es decir partidarios y políticas

XXV: La soberbia de Vanni lo lleva a lanzar, como blasfemia, un signo obsceno contra Dios, lo que provoca la reacción de las serpientes que lo inmovilizan y enmudecen. En medio del descalabro del mundo feudal, existía una situación desordenada en las autoridades, la cuales ya no imponían las leyes ni reglaban la vida ciudadana. Dante se asombra que las autoridades no deliberaran acabar de una vez incendiándola.
En tiempo de Dante y según la leyenda, se creía que los secuaces de Catilina, una vez derrotado su jefe, habrían fundado Pistoya y refugiádose allí: eran facinerosos, violentos y corruptos, de ahí la alusión a la mala simiente, herederos de sus fundadores. La soberbia de Vanni es grande, y pero no mayor a la de Capaneo en su presunción e invectiva contra Zeus, el rey de los dioses

Aparición de Caco en forma de centauro atormentado por las serpientes que lo cubren y un dragón que lo cabalga. No va por el camino de sus hermanos, los centauros, que están en el primer recinto del séptimo círculo. A notar esta deformación de Caco en centauro, como para acentuar la rapacidad vehemente del ladrón.
A fin de facilitar la comprensión de lo que sigue hay que notar los siguiente:
Las serpientes que habitan este recinto no son demonios castigadores sino los mismo ladrones, que unos tienen figura humana y otros de serpiente. Los personajes que se nombran son los siguientes:
Cianfa, en forma de una sierpe de seis patas. Los tres florentinos que aquí se nombran, son tres altos funcionarios que se enriquecieron distrayendo a su favor las finanzas públicas, a saber:

Agnel Bruneleschi, quien es el atrapado por Cianfa y se funde con él en un solo ser monstruoso, vv. 50-78.

Buoso Donati degli Abati, es el que es mordido por la serpiente negra como la pimiento, la cual es Francesco de los Cavalcanti.

El tercer florentino, nombrado en el versículo 148 y único a no sufrir trasformación es Puccio Sciancatto.

Primera transformación por unión de naturalezas. En esta etapa de Malebolge y los cantos siguientes, asistimos a la mutilación y transformación de la figura humana, como un nuevo avance del desorden infernal que se precipita hacia el caos, donde se revelará finalmente en los traidores del Cocito, la total inversión o subversión de los valores humanos: inversión que constituye propiamente lo que se llama satanismo. Cianfa se lanza sobre Agnel y lo aprisiona con sus patas, para luego fundirse con él en una sola entidad. Los miembros duplicados se unifican en un ser macabro, antihumano, bestial. Las formas primitivas desaparecen para quedar un ser absurdo que torpemente avanza con lentos pasos, siendo a la vez dos y ninguno.

Una serpiente negra, llena de ira y veneno, (Francisco Cavlacanti), picante como la negra pimienta, se lanza contra el vientre de uno de los florentinos, (Buoso Donati) y lo pica en el ombligo. La serpiente queda a sus pies y Buoso bosteza como uno a quien le avanza la ponzoña. Ambos luego arrojan humo, uno por la boca, otro por el herido ombligo, y los humos se confunden en uno solo. La escena preanuncia la metamorfosis que seguirá luego.

Las metamorfosis son una manera simbólica de describir la inmensa plasticidad del espíritu humano que puede apoderarse de todas las formas y convertirse en lo que quiera, sea tanto para envilecerse o para superarse hacia una perfección interior que sólo es conocida por los que la alcanzan.

Lucano en su Farsalia narra que alguno de los soldados que comandaba Catón en el desierto líbico fueron mordidos por serpientes: el cuerpo de Sabello se destruyó por las heridas, de tal modo, que en breve quedó reducido a cenizas; Nasidio se hinchó de tal manera que reventó su coraza.

La transmutación de las naturalezas es vista por Dante dentro de la filosofía tradicional, como un intercambio de la forma con conservación de la materia individualizante. Desarrollo de la transformación iniciada en 79. La serpiente va cambiando sus formas por la humana y el hombre por las de la serpiente. La serpiente comienza por partir su cola y el herido funde sus piernas en un solo miembro. La serpiente tierniza sus escamas y el hombre endurece su piel. El hombre insume sus brazos en el cuerpo, y la serpiente, que tiene patas, alarga las anteriores para formar brazos. Las patas traseras de la serpiente se funden y forman el miembro viril, el hombre a su vez cambia el suyo por dos patas. El humo cambia los colores de los transformantes. Vela es término pictórico, significa ocultar un color cubriéndolo con otro. La serpiente gana cabellos y el hombre una calva.

Finalmente el hombre hecho serpiente cae al suelo perdiendo su postura erguida, mientras la serpiente se yergue. Ambos observan cuidadosa y aviesamente como cambia el aspecto de sus caras. La ex serpiente encoge la trompa y le salen orejas de la sobreabundancia de carne sobre las ya lisas mejillas. Lo que sobró se hace nariz y abulta los labios como los humanos.

El ex hombre yaciente en el suelo extiende el hocico hacia delante y oculta las orejas, como el caracol los cuernos, dice festivamente Dante. La lengua se le divide como corresponde a una serpiente, y la de la ex serpiente se unifica en lengua humana. Y el humo se detuvo: terminada la transmutación, el humo sagrado y mágico que cubría el misterio, se desvanece dando por terminada la acción.

El alma humana hecha sierpe huye silbando, seguida de la burla e improperios del hombre que le vuelve las espaldas recién adquiridas.

Dante acentúa la condición pesada y gravosa del recinto llamándolo lastre, como el que llevan los barcos. Se disculpa Dante de que esta admirable pieza descriptiva, por un lado veloz en su brevedad y enérgica en la frase, pueda desmerecer el arte poético con tamaña aberración maligna. Y aún es verdad, que se requiere atenta lectura para saber quién se muda en quién, y que los ladrones son ora hombres ora serpientes, porque en realidad nunca lo ha dicho, dejando que nuestra mirada lo advierta.

Termina el canto con la referencia al único florentino no trasmutado y la indicación de quién era la serpiente negra.

Recinto 8º. Ulises o la ambición desmedida.

El cruce con tantos florentinos en el séptimo recinto brota en el pecho de Dante una invectiva contra Florencia. Siempre dentro del octavo círculo, los poetas pasan al octavo recinto donde son castigados los consejeros fraudulentos encerrados en llamas de fuego. Encuentro con Ulises y Diomedes. Ulises relata su viaje allende las columnas de Hércules y como encontraron la muerte, él y sus compañeros.

XXVI: Como epílogo del séptimo recinto, Dante descarga su vergüenza contra Florencia, recordando que es famosa en todo el mundo, pero también su nombre abunda en el Infierno de los ladrones. En general, los ladrones son de pobre origen y de baja educación, pero los de Florencia son nobles que debieran ser virtuosos, lo que causa la vergüenza de Dante. Acuciado entre el inmenso amor que siente por su patria y su desdén por los vicios que ella encierra, Dante desea su perdición y que su maldad sea borrada de la tierra.
7 Los poetas y la tradición sagrada atribuyeron siempre un especial valor a los sueños que se sueñan al amanecer, cuando la conciencia está en un estado crepuscular, en el ensueño de la vigilia que se inicia.

Dante es conciente del estímulo que lo guía. Refrena entonces el ingenio para tomar aliento, y dejar que sea la virtud de sus genuinos propósitos la que vuelva a tomar el mando de la tarea.

Multitud de llamas pueblan el recinto octavo, cada una conteniendo a un convicto. Dante compara el espectáculo de las llamas en la oscuridad a la visión de un aldeano cuando, reposándose de sus tareas en la colina, contempla el valle oscurecido, donde poco antes había estando arando y vendimiando, plagado de brillantes luciérnagas. La escena ocurre en el verano, cuando más dura la luz del Sol sobre el horizonte, y la hora nocturna es identificada por la aparición de los mosquitos nocturnos.

Prosiguiendo con las imágenes y para mostrar como se movían las llamas en el foso y se alejaban y acercaban, recurre Dante a la escena bíblica cuando Eliseo vio partir el carro de Elías. Cuando habiendo sido burlado por unos muchachos, Eliseo los maldijo en nombre de Dios, y dos osos salieron del bosque y los destrozaron. La referencia al aldeano que mira el valle fue un ameno recurso para exponer la apariencia del octavo recinto. Ya antes Dante había dicho que no debía dejarse arrastrar por el brillo de su ingenio, sino contenerlo dentro de la honesta virtud del deber a cumplir. Ahora nos muestra la pretensión de Eliseo más allá de sus capacidades y la consecuente frustración.

Las llamas son como ladrones que esconden su presa. Retorno al relato. Virgilio responde a la pregunta de Dante sobre una llama de doble pico que compara a la pira de Eteocles (uno de los héroes del ciclo tebano.

Ulises, rey de Ítaca, y Diomede, rey de Argos, héroes del ciclo troyano, aparecen aquí envueltos en una aventura que no figura en los relatos homéricos, pero que, imaginada por Dante, refleja un difundido juicio, en la época, sobre Ulises, al que se consideraba un imprudente y presuntuoso aventurero capaz de desafiar a los mismos dioses. Vale la pena tomar debida nota de todos estos excesos del propio genio que es como el tema central de este canto: comenzó con el temor de Dante de dejarse llevar por su ingenio, siguió con Eliseo pretendiendo más de lo que debía, y ahora es Ulises quien, arrastrado por su pasión de aventuras, no mide las consecuencias para sí y sus compañeros, ni el desafío a la divinidad que sus actos implican. Se hace saber que están en la venganza infernal así como fueron prontos a la violencia y a la cólera.
Se recuerda el artificio del caballo de Troya por el cual los griegos tomaron y destruyeron la ciudad, aunque, por designio del destino, sirvió para que, bajo la conducción de Eneas, la estirpe troyana llegara a Roma y fundara la nobleza romana.
El Paladio es una estatua divina dotada de propiedades mágicas, se suponía que representaba a la diosa Palas, epíteto ritual de la diosa Atenea, conocida habitualmente como Palas Atenea, cuyo nombre latino es Minerva. De origen divino, la estatua, modelada por Atenea en reparación por la muerte accidental de Palas, hija del dios Tritón, después de diversas peripecias fue precipitada de lo alto del Olimpo por Zeus y cayó en Ate, en Tróade, en el momento que Ilo se disponía a fundar la ciudad que iba a ser Troya (Ilión), por lo cual fue considerada como un señal divina y asumida como protectora permanente de Troya. Temiendo que fuera robada, se dice que los troyanos hicieron una imagen falsa que fue la que Ulises junto con Diomedes robó, pues le había sido dicho que sólo sería tomada Troya si le faltaba el Paladio.

Robada la falsa efigie, en la noche fatal del incendio de Troya, Eneas se apoderó del Paladio en el templo de Atenea para huir, y después de su prolongado peregrinaje por los mares, finalmente llevarlo a Roma, donde estaba depositado en el templo de las Vestales. Como en Troya, el Paladio protegía a la ciudad y estaba ligado a su destino.

El saber que se halla cerca de Ulises y que puede oír de su boca la historia de su muerte, incita apasionadamente a Dante, que suplica repetidamente a Virgilio que satisfaga su ardiente deseo. Virgilio lo contiene, y con la excusa de que siendo griegos tal vez no quieran hablar con él, le ruega silencio y que será él quien hable. Una vez más asistimos a una escena de descontrol e imprudencia, y a la necesidad de mantener las cosas dentro de prudentes y racionales límites.

Comienza el relato de Ulises quien con la sola referencia a su alejamiento de Circe, pasa directamente al relato de su aventura final más allá del estrecho de Gibraltar. Se muestra también la pasión desmedida que no se detiene ni ante el amor al padre, al hijo y a la esposa, con tal de ver y experimentar todas las cosas y todos los vicios. La audacia es tal que con solo un barco y los pocos compañeros que le quedan se atreve a lanzarse a lo desconocido. Ulises navega hacia occidente por el mar Mediterráneo hasta los límites de España, pasando por las islas de Cerdeña, que cita, y las otras que baña el mar, hasta allegarse a Marruecos al norte de África.
Ya viejos por el largo viaje - la Odisea habla de veinte años - divisan el estrecho de Gibraltar, la fosa estrecha, donde Hércules puso sus columnas con la advertencia "NON PLUS ULTRA", no más allá, símbolo universal de que el hombre puede todo probar hasta un cierto límite, más allá del cual encontrará su ruina, Pero el atrevido y astuto Ulises las traspasa superando Ceuta en la orilla africana y Sevilla en la española.

Discurso de Ulises a sus compañeros para que se atrevan a lo que él ya mismo ha decidido atreverse. Este párrafo es el único por el que este canto puede llamarse el de los consejeros fraudulentos, en el sentido de que Ulises proclama a sus hombres, ocultándoles el peligro, y para su propio beneficio. Porque por el resto del canto, se trata específica y casi exclusivamente del exceso en el uso de los propios dones, virtudes y talentos. Célebre frase que, en boca de Ulises puede que no sea sino un ardid más para arrastrar a sus compañeros a la loca aventura, pero en boca de Dante resume todo su programa de vida y la razón de ser de la Divina Comedia.

La aventura de Ulises transcurre en un viaje hacia occidente, de espaldas al Oriente, vuelta nuestra popa a la mañana, en viaje hacia el Atlántico pero contornando siempre el lado izquierdo, es decir doblando hacia el sur. Notemos que Dante sabía, como toda gente culta antigua, que la tierra era redonda, pero ignoraban todos que existiera un continente entre Europa y Asia por el lado oeste. Dante, en su creación de los tres mundos, sitúa, en el medio de ese inmenso mar, a la montaña del Purgatorio, a la cual se podía llegar a través de una abertura situada al final del Infierno. La osadía de Ulises, el loco vuelo, fue querer llegar al Purgatorio, y por ende al Paraíso terrenal que está en su cima, por sus propios medios y abusando de su ingenio, es decir, quiso lograr la perfección del Purgatorio sin antes pasar por la muerte simbolizada por el Infierno, lo cual es imposible, e implica soberbia e hipocresía.
Aparece la montaña del Purgatorio en cuya cima está el Paraíso terrestre. Se forma una como tromba marina, un vórtice, que golpea al barco en la proa. El castigo divino, muestra la gravedad de la presunción asumida, y cae sobre ellos. Son tres vueltas girando el barco en el agua, y a la cuarta, alza la popa y hunde violenta e irremisiblemente la proa, y el mar, severo y fatal, se cierra sobre ellos.

Los falsos consejeros.

Virgilio interroga a otra llama del recinto octavo: Guido de Montefeltro.

XXVII: Ulises ya no habla más. Y su llama queda tiesa y callada, y se aleja lentamente a una señal de Virgilio, cuando ya otra llama, que le seguía de cerca, se muestra.

Dante compara el murmurar de la llama al mugido del toro, porque las palabras no podían salir por la punta de la llama que no tenía abertura de salida. La referencia al toro de Falaris tiene relación con la conducta de Guido de Montefeltro, que de lobo rapaz que fuera, convertido en franciscano, volvió a caer en sus propios vicios aconsejando a Bonifacio VIII y mereciendo el justo castigo. La voz logra finalmente salir por la llama, medio sofocada. Como venía muy cerca de la llama de Ulises, cree que las palabras de Virgilio a Ulises se dirigían a él, y que lo estaban echando, y por tanto ruega que le tengan paciencia y lo escuchen.

Respuesta de Dante a la demanda de Guido, sobre el estado de paz o guerra en la Romanía. Historia de Guido de Montefeltro, quien habla claramente pues supone que Dante no volverá al mundo de los vivos. Su fuerza es comparada a la del león, y su astucia al lobo. Se reconcilió con la Iglesia en 1294 bajo el papa Celestino V y en sus últimos años de vida se hizo franciscano en 1298. Arrepentido se rindió a la orden franciscana, lo cual le habría servido para su regeneración y penitencia. Bonifacio VIII no es indicado por su nombre, sino simplemente como el príncipe de los hipócritas. El Papa no respetó su oficio ni sus órdenes sagradas, ni el cordón franciscano que llevaba Guido, y que enflaquecía, por la austeridad que representaba, a los que estaban ceñidos con él.

Así como Constantino pidió al Papa san Silvestre, que estaba oculto en una cueva del monte Soracto por huir de la persecución que se hacía a los cristianos, que le curara la lepra. Este hecho, atribuido a Constantino, es falso, pero se creía en época de Dante. Como se recordará (ver Inf. Canto V) Minos determina a qué círculo arrojar un pecador retorciendo su cola alrededor de su cuerpo, tantas veces como círculos hay que descender. Al decir fuego ladrón quiere decir reo de las llamas de este recinto, que son llamadas ladronas porque ocultan al pecador. Guido, así vestido, anda y es torturado, por donde se aleja retorciendo la cresta de la llama.

El próximo recinto es de los que siembran la discordia y los cismas.

Recinto 9º. Los sembradores de discordia y los cismáticos.

Deteniéndose sobre el puente del noveno recinto, Dante y Virgilio observan el paso de los sembradores de discordia y causa de cismas, que a su vez son castigados por un demonio que los corta y divide en partes. Encuentran a Mahoma, fray Docino, Pedro de Medicina, Curión, Mosca Lamberti y Bertrand de Born.

La palabra cisma y cismático no debe entenderse en este canto en el sentido religioso, sino simplemente como división de unos contra otros, sea en el seno de una familia sea entre naciones. Inclusive en el caso de Fray Dolcino, puede apreciarse que el cisma es más la guerra que la religión.

XXVIII: Dante se espanta de lo que ve en este recinto y expresa la debilidad de nuestra mente y nuestra lengua para describir. Para intentarlo al menos, recurre a la descripción de terribles hechos de sangre conocidos de su época. Si de todos estos hechos sangrientos, cada herido mostrara sus miembros rotos o sus cuerpos atravesados, todos juntos no igualarían los que Dante vio en el noveno recinto.

Nueva figura de un tonel abierto por pérdida de sus duelas para exponer cómo está hendido de arriba abajo, y cuál la miserable situación del condenado con sus entrañas abiertas. Continúa así Dante diluyendo la figura que antes fuera humana y ahora se torna monstruosa, porque estamos descendiendo cada vez más cerca del caos final. Dante no se ocupa de la diferencia de religión, de lo contrario debía haber ubicado a Mahoma entre los herejes. El castigo infligido a los cismáticos y a los que escandalizan contra la paz es provocado por demonios que los divi