LO PUEDEN VER DESDE ACÁ
http://es.scribd.com/doc/97294808/Primer-Acto
PARA LOS ALUMNOS DE: M. MELGAR
PRE - I EL CANTO DE SALICIO
¡Oh, más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!,
estoy muriendo, y aún la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas,
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado,
y de mí mismo yo me corro agora.
¿De un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste, no pudiendo
de ella salir un hora?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
PRE II
ÑA CATITA
TERCER ACTO
MANUEL : Señor Jesús, justo quería hablar con usted sobre ese día.
JESÚS : No tengo nada que hablar contigo ya que la boda no se realizará.
MANUEL : ¡Pero señor quedamos en una cosa!
Jesús : (Lo interrumpe) A mí no me importa solo quería estar tranquilo y a solas. (Se va Don Jesús y se queda solo; viene Ña Catita)
Ña Catita : ¿Mañuquito que haces aquí?
Manuel : A usted que le importa.
Ña Catita : ¿Qué pasó maluquito solo quiero conversar contigo de la niña Juliana?
Manuel : ¿y de que quieres hablar?
Ña Catita : Solo quiero decirte que yo te ayudare a estar con Juliana. Y de seguro diras ¿Por qué? Solo te digo que yo tuve una hija que ya tendria tu edad pqro lamentablemente fallecio cuando tenia seis meses. Por eso es mi razón.
Manuel : Y como me puede ayudar usted.
Ña Catita : Si te puedo ayudar, te sugiero que te escapes con Juliana y en ese mismo día te casarás, pues yo tengo una amiga que les dejara quedarse en su casa, claro le pagaran la renta y así vivirían felices.
Manuel : Pues yo les daré 12 reales cada mes por aumento.
Ña Catita : Pero todavía no me des.
Manuel : Pero yo le quiero dar para ustedes por su ayuda.
Ña Catita : Pero yo no lo puedo recibir. Ya bueno si es que insistes. (Justo viene Juliana)
Juliana : ¿Qué hacen aquí?
Manuel : ¡Juliana!
Ña Catita : Creo que sobro. (No le digas que fue idea mía)
Manuel : Okey. (Se va Ña Catita)
Manuel : ¿Qué haces afuera? ¿Me buscas?
Juliana : Vine por mi padre, para la boda de nosotros.
Manuel : Estas mal, ya no hay boda, tu padre me lo dijo.
Juliana : ¡Que! ¡Estás loco!
Manuel : Tu padre también me desprecia y no nos quiere juntos.
Juliana : Mi madre ya lo convenció.
Manuel : Juliana yo quiero fugarme contigo y casarnos.
Juliana : Pero yo no quiero que sea así.
Manuel : Pero lo siento, Juliana yo lo quise por las buenas pero tus padres no lo quisieron así, si nos amamos Juliana.
Juliana : Pero no puedo.
Manuel : Bueno si tú no puedes yo me tendré que ir para no sufrir y no tener que ver tu boda.
Juliana : ¡Pero Manuel!
Manuel : Lo siento. Adiós Juliana amada mía tendré que partir hoy mismo.
Juliana : No te vayas, yo me iré contigo.
Manuel : Gracias amada mía, me haces el hombre mas feliz.
Juliana : Pero como hacemos, cuando nos vamos a que hora, a donde.
Manuel : No te preocupes que yo lo tengo planeado todo, nos encontraremos en el puente de la Av. Brasil a las 7 PM, que te parece.
Juliana : Esta bien
Manuel : Entonces nos escaparemos.
Juliana : Si amado mió (Se agarran la mano y se van a dar un beso, pero justo escuchan pasos)
Manuel : Ahí viene Alejo, vete.
Juliana : Corre
Manuel : A las 7 (Viene Don Alejo y los ve; y se va Juliana, don Alejo regresa a la sala)
Alejo : Ya no aguanto que Juliana este sin mi.
Rufina : Tengo una idea, para que este con Juliana pero estaré en el plan.
Alejo : Diga
Rufina : Dile Ña Catita del plan.
Ña Catita : Tú dile.
Rufina : Bueno yo le diré, ¡Mudarnos! Es el remedio.
Alejo : Excelente y a quien se le ocurrió.
Rufina : A Ña Catita.
Alejo : Buena idea Ña Catita.
Ña Catita : Gracias.
Alejo : Buscare una casa, pero que me ayude José en la mudanza.
Rufina : No se preocupe ahorita lo llamo (Llama a José y baja)
José : Si...
Rufina : Ayuda a Don Alejo en su mudanza.
José : Como diga.
Alejo : Bueno, alistare las maletas (Se van José y Alejo)
Rufina : ¡Mercedes! ¡Mercedes!
Mercedes : Si...
Rufina : Alista tu maleta y la mía.
Mercedes : ¿Y adonde nos vamos?
Rufina : A la casa de Alejo, no digas nada a nadie.
Mercedes : okey. (Se va Mercedes)
Rufina : Llamaré a ver a Juliana.
Rufina : ¡Juliana! ¡Juliana!
Juliana : ¡Que quieres!
Rufina : Contéstame bien.
Juliana : No fue mi intención.
Rufina : Mira te comportaras bien con Don Alejo como su novia y no como una niña engreída.
Juliana : ¡Jamás!
Rufina : Baja tu tonito.
Ña Catita : ¡Compórtate oye!
Rufina : Que vergüenza contigo Juliana.
Ña Catita : Confiésate para que se te salga el diablo.
Rufina : Tienes razón, mañana te llevare a al confesionario.
Juliana : Pero madre...
Rufina : A su cuarto y cállate (Se va molesta Juliana)
Mercedes : Señora tengo lo que me pidió.
Rufina : Gracias, te puedes retirar.
servido por pseudoterminal
sin comentarios
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OTELO
Primer acto
Yago se encuentra hablando con Rodrigo, quien confiesa que está enamorado de Desdémona y le reprocha a Yago que sus consejos han sido inútiles para acercarse a su amada. Yago, a su vez, está furioso con Otelo, porque no le ha nombrado su lugarteniente a él, sino a Casio. Rodrigo avisa a Brabancio, padre de Desdémona, de que ésta se ha escapado con Otelo. En otro lugar, poco después, Yago cuenta a Otelo que ha estado varias veces a punto de matar a Rodrigo porque éste hablaba mal de él. Llega Casio para llamar a Otelo ante el Senado veneciano para que reciba el mando de una expedición a Chipre contra los turcos. Estando allí, Brabancio le acusa de seducir engañosamente a su hija, pero Otelo cuenta toda su historia y hace llamar a Desdémona para que declare si no le sigue por su voluntad. Yago, después, incita a Rodrigo a reunir dinero y a seguir a Otelo para conseguir a Desdémona, cuando ésta se canse de su “moro”, que según afirma él es inevitable.
Segundo acto
En Chipre, una tormenta ha destruido la flota turca antes de que los venecianos combatieran contra ella. Casio ha desembarcado ya; aparece la nave de Otelo, tan esperada por Desdémona, Yago, Rodrigo y la mujer de Yago (Emilia), llegados antes en otra nave. Entre todos ellos se forma una conversación un tanto desvergonzada en sus alusiones nupciales. Aparece Otelo y se va con Desdémona. Yago convence a Rodrigo de que Desdémona, en realidad, está enamorada de Casio, y le incita a provocar a éste para que le quiten su puesto de lugarteniente de Otelo. Chipre está en fiestas: Yago quiere hacer beber a Casio, quien se marcha, pero vuelve con otros (entre ellos, Montano) que ya han conseguido que beba, y se va otra vez. Yago manda a Rodrigo provocar a Casio, que vuelve persiguiendo a Rodrigo. Casio, en lucha, hiere a Montano, que le quería retener. Aparece Otelo, para saber qué riñas son ésas. Las hipócritas declaraciones de Yago contribuyen a que despida a Casio de su puesto de lugarteniente suyo. Quedan solos Yago y Casio; Yago le convence para que apele a Desdémona, y luego (ya solo) decide que Emilia también ayude a Casio en esa tarea.
Tercer acto
Yago va a buscar a Emilia para que Casio hable con ella sobre cómo ver a Desdémona. Casio se entrevista con Desdémona, encargándole que interceda ante Otelo para recuperar su puesto de lugarteniente. Se está despidiendo cuando llega Otelo y le ve irse. Desdémona intercede por Casio ante Otelo, pero éste aplaza el asunto. Yago suscita celos en Otelo, a propósito de esa visita de Casio. Vuelve Desdémona, y encuentra perplejo a Otelo. Se le cae el pañuelo que le había regalado Otelo, con quien se va. Emilia recoge el pañuelo. Yago lo ve al llegar y se lo pide, para dejarlo caer luego en el cuarto de Casio. Vuelve Otelo, ya del todo celoso. Yago le dice que, aunque no pueda ahora probar sus celos, están bien fundados, y le promete pruebas. Desdémona, con Emilia, va a buscar a Casio. Aparece Otelo: Desdémona le dice que ha mandado llamar a Casio para que hable con él. Otelo le pide el pañuelo que, según Yago, habría regalado ella a Casio. Como Desdémona no lo tiene, se va, furioso. Entran Yago y Casio; éste habla con Desdémona sobre la inutilidad de sus intentos de mediación. Casio, que tiene el pañuelo de Desdémona (sin saber que es de ella, por haberlo encontrado en su cuarto, dejado allí por Yago), se lo da a una mujer con quien tiene amores, Bianca.
Cuarto acto
Yago, con insinuaciones, aumenta los celos de Otelo, quien sufre un ataque. Yago hace que Otelo se esconda para observar su conversación con Casio, llevada por él malignamente. En realidad, habla acerca de Bianca, pero de modo que Otelo piense que se refiere a Desdémona. Bianca entra entonces y devuelve el pañuelo de Desdémona a Casio, quien se va con ella. Otelo queda convencido al ver el pañuelo: Yago impide que se incline a la compasión y al perdón, y le incita a estrangular a Desdémona. Entra Ludovico, de Venecia, primo de Desdémona, con una carta en que ordenan a Otelo volver a Venecia, dejando a Casio al mando de la flota. Otelo abofetea a Desdémona, ya entregado a sus celos, y le dice que se retire. Ludovico piensa que se ha vuelto loco. Otelo habla de sus celos con Emilia, quien niega toda culpa por parte de Desdémona. Entra ésta, y también rechaza toda sospecha de Otelo. Él se va, y Yago le dice a Emilia que la excitación de Otelo está causada por sus responsabilidades de mando. Se queda solo Yago, y entra Rodrigo, quien le reclama que cumpla su promesa de conseguirle ver a Desdémona, a cambio de lo cual le había dado joyas y dinero . Yago le persuade para que mate a Casio, ya que así no se podrá marchar Otelo, llevándose a Desdémona. Luego, en una escena entre Emilia y Desdémona, ésta canta la famosa canción del sauce, de tristes presagios.y acepta su desvelo
Quinto acto
Yago acompaña a Rodrigo, situándole al acecho para que mate a Casio, pero éste hiere a Rodrigo, aunque es herido por la espalda por Yago. Entra Otelo y alaba a Yago, creyendo que ha herido a Casio en atención a él mismo y a sus celos. Quedan gimiendo Casio y Rodrigo, éste moribundo, aquél herido. Aparece Ludovico, con Graciano, pero no se atreve a acercarse. Entra Yago, en camisa, como si se hubiera acostado ya. Casio le dice que Rodrigo le ha herido, sin saber que es el mismo Yago quien lo ha hecho. Yago remata a Rodrigo para que no descubra su intriga. Llega Blanca, y se llevan herido a Casio, quien declara no conocer al hombre ya muerto (Rodrigo) que le atacó. Yago hace que le retiren. Llega Emilia, ante la cual Yago echa la culpa de la pelea a Bianca.
En la alcoba de Desdémona, entra Otelo con una luz y la despierta. Otelo la acusa de infidelidad y, a pesar de sus negativas, la estrangula. Antes de que muera, entra Emilia para contar la riña en que fue herido Casio, pero la interrumpen los gritos finales de Desdémona (“¡injustamente asesinada!… Muero con muerte inocente”), la cual, sin embargo, muere sin acusar a Otelo. Éste declara a Emilia haberla matado y explica su motivo, la imaginada infidelidad. Emilia defiende la inocencia de Desdémona y, al saber que todo se basa en el testimonio de su marido, Yago, afirma que éste miente, y cuando le ve aparecer, junto con Montano y Graciano, le emplaza a que diga la verdad. Emilia aclara la historia del pañuelo perdido; Yago la mata entonces, furioso de que le descubra en sus intrigas. Entonces hacen prisionero a Yago, y traen también a Casio, herido, para que se aclare todo. Otelo, desesperado, hiere a Yago y se da muerte a sí mismo.
MACBETH
Resumen
Acto I
Unas brujas comienzan a hablar de lo que pasara en su siguiente reunión con Macbeth.
El rey Duncan esta con un hombre ensangrentado que le habla sobre Macbeth y que este había vencido Cawdor en batalla. El rey se alegra al recibir la noticia por lo que nombra a Macbeth con el titulo de vencido.
Las brujas llegan a donde se encontraban Macbeth y Bancuo y les hablan de varias profecías, dicen que Macbeth será nombrado señor de Cawdor por haberlo vencido y que será rey. A Bancuo le dicen que será el padre de reyes ya que sus hijos sucederán el trono. Macbeth y Bancuo iban a preguntar de cómo sacaron las profecías las brujas cuando estas desaparecen, en ese momento llegan Ross y Angus quienes le darían la noticia a Macbeth de que seria rey.
El mensaje que entregaron estos a Macbeth, mandaba las felicitaciones por parte del rey y le daba a conocer a su hijo que lo nombraría rey de Cumberland, por lo que todos deciden ir en la noche al castillo de Glamis con el fin de celebrar la victoria.
Lady Macbeth lee una carta enviada por su marido contándole lo sucedido, por lo que decide acabar con el rey para que se cumplan las profecías. Todo queda listo cuando se entera de que el rey pasara la noche en el castillo.
Lady Macbeth le dice a su esposo Macbeth que adelantara el proceso contra el rey, aunque este duda un poco.
Llegan los invitados entre ellos el rey quienes son recibidos por Lady Macbeth
Mientras todos comen, Macbeth reflexiona sobre la idea de su mujer y decide que no se llevara acabo el plan. Pero ella lo insulta y convence de realizar el crimen.
Acto II
Bancuo y su hijo Fleance hacían guardia fuera de la habitación donde el rey dormía, Macbeth llega con ellos y les pide de favor que se tomen un descanso estos obedecen y se retiran de la habitación para que unos guardias borrachos tomen su lugar y así poder consumar el crimen.
Macbeth regresa con Lady y le dice que no quiere matar al rey pero esta nuevamente lo vuelve a convencer y le da las instrucciones a Macbeth para que mate al rey. Antes de concluir con el horrendo acto este se sienta fuera del cuarto del rey y reflexiona hasta llegar al punto de no querer matarlo, pero en ese momento ve la imagen de un puñal flotando frente a el, esto lo asusta por lo que decide matar al rey y a los guardias.
Luego de esto Macbeth se dirige con su esposa para contarle lo sucedido y aunque se siente mal por lo que hizo pensó en que era lo que tenia que hacer y tendría que disimular su carácter para evitar ser descubierto.
A la mañana siguiente Macduff encuentra el cuerpo del rey Duncan, y de inmediato avisa a Lennox, en ese momento Macbeth creo una cuartada fingiendo que atrapaba y mataba a los soldados que según el habían asesinado al rey (eran los soldados que ya había matado). Al enterarse Malcolm y Donalbain, hijos del rey Duncan huyen en secreto a Inglaterra e Irlanda, temiendo que tras la muerte de su padre ellos podrían ser los siguientes, esto levanta sospechas y se cree que estos fueron los que mandaron a asesinar a su padre. Tiempo después nombrar a Macbeth rey de Escocia, pero Macduff y Bancuo sospechan de él.
Acto III
Bancuo y Macbeth hablaban de que Macbeth no había conseguido el trono de forma justa pero a este no le importa mucho lo que dice Bancuo y le invita a celebrar su nuevo puesto esa noche hace como si no le importase lo que dice y le invita a un banquete que se celebraría esa noche, Bancuo acepta y se retira. En cuanto este se retira Macbeth manda a llama a tres asesinos para que acaben con Bancuo y su hijo para que así no se cumpliera la profecía de las brujas que decía que el hijo de este seria rey.
Luego al platicar con su esposa esta se siente culpable y muy mal por la muerte del rey y le pide a Macbeth que sea feliz y se tranquilice sin importar lo que sucediera, este hace caso a su consejo pero le dice que solo estará tranquilo hasta haber acabado con Bancuo y su hijo
Los tres asesinos esperan a que Bancuo y su hijo y los atacan con puñales matando al Bancuo, pero Fleance escapa. Después esto, los asesinos informan a Macbeth de lo sucedido y este, aunque desconcertado por la huida de Fleance, queda más tranquilo.
Ya en el banquete, después de comer y brindar aparéese el fantasma de Bancuo que se sienta en el lugar de Macbeth, cuando este logra ver al fantasma, que de echo solo el lo podía ver, se aterroriza y comienza a discutir con el, lady Macbeth trata de disculparse por Macbeth ante los invitados diciéndoles que es una rara enfermedad, luego de esto el fantasma se retira y Macbeth se tranquiliza pero al poco rato vuelve y comienza de nuevo la discusión. Los invitados piensan que este esta loco por lo que deciden irse de la fiesta.
En ese momento entra Lennox acompañado de un caballero quienes informan de un ataque contra Macbeth dirigido por los hijos de Duncan apoyados por el rey Eduardo de Inglaterra.
Acto IV
Están las brujas preparando conjuros cuando llega Macbeth y les pide que le predigan su futuro pues se encontraba confundido. Ellas invocan a tres espíritus, que le hacen varias advertencias, las cuales eran que se cuidara de Macduff, que nadie nacido de mujer le hará daño, y que adoptara una postura de valentía y la que no será vencido hasta que el bosque de Birnam no avance contra él por la colina de Dunsinán.
Al salir, este se topa con Lennox que le dice que Macduff ha ido a Inglaterra para enfrentarse a el. Macbeth, enojado por eso manda matar a su familia.
Mientras tanto Macduff y Malcolm hablan en Inglaterra sobre el estado de Escocia y se lamentan por la tiranía de Macbeth, en ese momento aparece un médico que les dice que el rey inglés está dispuesto a ayudarles a vencer Macbeth. Llega Ross y le cuenta a Macduff la tragedia sucedida a su familia, al escuchar esto llora y jura venganza.
Acto V
Una dama de compañía de Lady Macbeth le cuenta a un doctor del mal estado de esta pues se levantaba en las noches a limpiarse las manos por qué ella pensaba que estaban llenas de sangre.
Llegan Mentheth, Cathness, Lennox y Angus con sus ejércitos y anuncian la próxima llegada del ejército Inglés y de la mala situación del de Macbeth, pues aun tenía el trauma de la muerte del rey aunado a la grave enfermedad de su esposa además sus hombres no le eran fieles por lo que deciden unirse al bando ingles.
Todos los nobles reunidos preparan la batalla preparaban sus estrategias. Malcolm manda a cada soldado a recoger una rama de árbol del bosque para camuflajearse y confundir a los soldados enemigos.
Lady Macbeth agoniza y exclama fuertes gritos para finalmente morir frente a Macbeth, en eso un mensajero llega diciéndole que el bosque Birnam venia bajonado por la colina hacia el, esto hace cumplir la profecía de los espíritus.
Comienza la batalla y los hombres de Macbeth se cambian de bando o huyen. El joven Siward, hijo de Siward (noble inglés), se enfrenta a Macbeth, pero este lo mata. Al ver esto Macduff entra en batalla contra Macbeth quien cae muerto sin antes pensar en la segunda profecía a lo que resulta que Macduff fue arrancado del vientre de su madre antes de tiempo por esta se cumple.
Al final de la batalla Malcolm es coronado rey de Siward y al saber de la muerte de su hijo piensa en que fue digna y honrosa pues no había mejor muerte que la de morir peleando. Malcolm nombra nobles a los condes y se dirige a Scone para ser coronado oficialmente.
EL REY LEAR
El rey Lear (King Lear) es una de las principales tragedias de William Shakespeare, fue escrita en su segundo periodo. Comenzó su redacción en el año 1605 y fue representada por primera vez a fines del año siguiente. Su fuente principal es una obra anterior, King Leir (representada en 1594 e impresa en 1605), y ambas son deudoras de la fuente principal, la Historia Regum Britanniae escrita hacia 1135 por Godofredo de Monmouth, de raíz netamente céltica. Su tema principal es la ingratitud filial aunque también trata de la vejez y de la locura.
El texto ha sufrido diversas vicisitudes. Se ha criticado el que el autor no sea constante en el uso del yambo de cinco pies. Hay dos ediciones que pueden considerarse originales llamadas in Quarto (publicada en 1608) e in Folio (1623);1 también dos ediciones autorizadas o críticas la de New Arden Shakespeare y la de la New Penguin Shakespeare.2
La introducción original dice así:
William Shakespeare, la auténtica crónica histórica compuesta por él sobre la vida y muerte del rey Lear y sus tres hijas.
La leyenda del rey Oku
Lear era un legendario soberano de Bretaña, aunque resulta obvio que su historia es parte del patrimonio de diversas culturas. El Lear histórico habría vivido antes de la fundación de Roma, es decir en el siglo VIII a. C.. Según la Historia regum Britanniae, Lear al llegar a la vejez decidió dividir su reino entre sus hijas y sus respectivos maridos aun cuando mantendría su autoridad real.
Cuando les pide que les declaren su afecto, Cordelia, la hija menor, disgustada por la desfachatez aduladora de las hermanas Gonerila y Regan, responde que su afecto es el que toda hija siente por su padre. Lear airado la deshereda mientras entrega a sus otras hijas la parte de Cordelia y a sus respectivos maridos el duque de Albany y el de Cornualles.
Poco después el rey de Francia, que en aquel entonces correspondía a un tercio de la Galia, al saber de la extraordinaria belleza de Cordelia, se casa con ella renunciando a la dote y llevándosela consigo. Mucho tiempo después los dos duques se alzan contra el rey y lo deponen. Entonces Lear se traslada con su hija Cordelia, donde es acogido con afecto filial.
El rey de Francia reúne un ejército y conquista toda Bretaña, restaurando a Lear en el trono. Tres años después, al morir Lear y el rey de Francia, Cordelia queda como reina de Bretaña. Pasan otros cinco años de paz, cuando el hijo del duque de Albany y del de Cornualles se rebelan contra Cordelia y le hacen la guerra. Tras algunas batallas, la hacen prisionera y le despojan el reino. Cordelia se suicida en la cárcel.
La obra
Texto
El texto moderno de El rey Lear deriva de tres fuentes: dos ediciones in quarto (Q) publicadas en 1608 y 1619 y la primera versión in folio (F) de 1623. Hay diferencias significativas entre las dos versiones: la Q contiene 285 líneas de texto que no están en la F, mientras que F tiene 100 líneas que no aparecen en Q.3
Los primeros editores, como Alexander Pope, eligieron combinar ambos textos, lo cual produjo una obra bastante larga si se compara con las demás que se realizaban en aquel tiempo. En1931, Madeleine Doran sugirió que los dos textos provenían de fuentes distintas y que las diferencias entre ellos no debían ser subestimadas. Sin embargo, tal argumento no se trató detenidamente hasta los años setenta, cuando Michael Warren y Gary Taylor sostuvieron la tesis de que Q derivaba de los escritos originales de Shakespeare, mientras que F de una versión para representar preparada por Shakespeare o algún otro. Es decir, Q sería el original del autor y F un resumen para representar en el teatro.
Gonerilda, primogénita del Rey Lear.
Regania, segunda hija del Rey Lear.
Cordelia, hija menor del Rey Lear, y su favorita.
Duque de Albany, esposo de Gonerilda.
Duque de Cornualles, esposo de Regania.
Rey de Francia, pretendiente primero y esposo después de Cordelia.
Duque de Borgoña, pretendiente de Cordelia.
Conde de Kent, servidor fiel del Rey Lear.
Conde de Gloucester, vasallo y servidor del Rey Lear y de Cornualles y su esposa Regan.
Edgar, hijo legítimo de Gloucester.
Edmundo, hijo bastardo de Gloucester.
Oswaldo, criado de Gonerila.
El bufón o El loco, payaso que entretiene a Lear, pero al mismo tiempo le hace ver la estupidez de sus actos.
Argumento
El Rey Lear, ya muy viejo, decide dejar la dirección de su reino a sus tres hijas, con el fin de poder vivir tranquilo sus últimos días; para ello las somete a prueba. Sin embargo, pronto se sentirá amenazado por ellas al verse absolutamente abandonado. Sólo algunos fieles al rey intentarán devolver el reino a su antiguo propietario.
La obra describe las consecuencias de la irresponsabilidad y los errores de juicio de Lear, dominador de la antigua Bretaña, y de su consejero, el duque de Gloucester. El trágico final llega como resultado de entregar el poder sus hijas malvadas por partes iguales y no a Cordelia, quien manifiesta un amor capaz de redimir el mal por el bien; sin embargo ella muere al final, brindando la idea de que el mal no se destruye a sí mismo; no obstante acaece el funesto destino de las hermanas de Cordelia y del oportunista hijo bastardo del conde de Gloucester.
Resumen
Según la edición de 1623 la obra se divide en cinco actos.
Lear es el viejo rey de Bretaña que, debido a su vejez, decide repartir su reino entre sus hijas Goneril, Regan, y Cordelia. Lo divide en partes de acuerdo con el amor que ellas le profesan. Goneril y Regan dicen de su amor al padre lo que éste quiere oír, no lo que ellas sienten y cada una se lleva una parte del reino. Cordelia, la menor y aún soltera, aunque pretendida tanto por el duque de Borgoña como por el Rey de Francia, es parca en palabras pero llena de sentimientos nobles. El Rey Lear al creer que su discurso es pobre la repudia y deshereda, reparte su trozo de reino entre las otras dos hermanas y decide entregarla a cualquiera de los dos pretendientes que la quisiera, eso sí, sin dote. El duque de Borgoña abandona la empresa pero el Rey de Francia, aunque no gane más que a Cordelia, la toma por esposa. A su vez, el conde de Kent, que ha presenciado la escena, intercede por Cordelia a la que cree llena de sentimientos e injustamente tratada por su padre el rey. Esta acción le cuesta el destierro a Kent.
Lear se reserva para sí el título de Rey y cien hombres a su servicio. Alterna su estancia entre las casas de sus dos hijas cada mes.
Goneril es la primera en hospedar a su padre. Decide quitarlo de en medio ordenando a su servicio que no lo atiendan bien, despidiendo a 50 hombres del propio rey y tratándolo a su padre como a un viejo desmemoriado. El marido de Goneril, el duque de Albany, no aprueba la actitud de su mujer pero es un hombre sin carácter.
El Rey Lear abandona, maltratado, a Goneril y va en busca de su segunda hija, Regan y su esposo el duque de Cornwall que se encuentran alojados en el castillo del conde de Gloster. Allí el rey es igualmente maltratado por su hija Regan y el esposo de ésta, siendo obligado a vagar sin techo durante una tormenta mientras va creciendo en él la locura por haber perdido el amor de sus tres hijas. Finalmente consigue alojarse en una choza con su bufón, el duque de Kent, el cual tras su anterior destierro se había disfrazado de servidor del rey sin que fuese reconocido por nadie. Junto a ellos dormía también un vagabundo llamado Tom, quien es en realidad Edgar, hijo legítimo del Conde de Gloster a quien su hermano natural, Edmond, con la intención de poder heredar las posesiones de su padre, ha tendido una trampa y mandado matar. Por esta razón, Edgar se esconde de Edmond.
Al conde de Gloster por su parte, no le gustó que sus huéspedes y señores, Cornwall y Regan echaran al rey de su casa, por lo que confiesa a su hijo Edmond (al que cree ya su único hijo tras la supuesta traición de Edgar) que va a ayudar al Rey Lear y que el Rey de Francia ha entrado en tierras del reino con la intención de socorrer también al despojado Lear.
Cuando Gloster parte en busca del Rey Lear para pedirle que se reúna en Dover con el Rey de Francia, su bastardo Edmond confiesa todo a Cornwall y a su esposa Regan para poder él tomar todas las posesiones de su padre. A la vuelta, Gloster es sometido a interrogatorio por Cornwall y Regan y le arrancan un ojo. Acto seguido un caballero trata de defender a Gloster pero tras herir a Cornwall cae ante Regan y muere. Finalmente Gloster sin ojos es abandonado a su suerte, pero ya sabe de la traición de su bastardo Edmond y que Edgar nunca le traicionó, que fue todo un engaño de Edmond.
Al mismo tiempo, se fue extendiendo el rumor de que los duques de Albany y Cornwall no se soportaban y que estaban próximos a la guerra. Pero la muerte de Cornwall tras la herida producida por el sirviente que intentó salvar a Gloster de la mutilación de sus ojos deja viuda a Regan, que intentará ganarse para sí al nuevo Conde de Gloster, Edmond.
Ya en Dover, Gloster, Kent y Edgar se encuentran con Cordelia e intentar curar al rey. En ese momento Edgar mata a Oswaldo (criado de Goneril) que iba tras Gloster para darle cumplida muerte, bajo órdenes de Regan, y evitar así que la triste imagen de Gloster ayudara a poner al pueblo al lado de su causa. A su muerte descubren que Oswaldo traía una carta de Goneril a Edmond donde le insta a matar a su marido el Duque de Albany y a hacer de ella su esposa. Ante esta situación, Edmond, que desconoce la carta pero sabe de los sentimientos de Goneril y Regan, decide jugar a dos bandas con las hijas mayores de Lear.
Finalmente se produce la batalla, por un lado Cordelia y Lear con el ejército francés y por otro Edmond y Albany (éste último cree en Lear y Cordelia, pero cree también que debe expulsar al ejército invasor). Lear y Cordelia caen prisioneros de Edmond quien ordena a un soldado que los lleve a prisión y allí los mate. Pero Albany, que poco antes había recibido de Edgar (aún disfrazado) la carta que extrajo de Oswaldo, donde Goneril instaba a Edmond a matarlo, acusa a éstos de traición y deshonor. Llama a todo aquel que pruebe su acusación y entra Edgar disfrazado para batirse con Edmond, que es vencido. Tras la revelación de la identidad de Edgar, decide confesar todo lo que sabía y Edgar también cuenta toda su desventura (la traición sufrida, el repudio de su padre...) y cómo su padre, el Conde de Gloster había muerto con la sonrisa en la boca cuando se le partió el corazón al saber que aquel que le había estado ayudando (tras la mutilación de sus ojos) en sus últimas desgracias era su hijo Edgar.
Mientras esta situación se desarrollaba entró un soldado alertando a Albany de que su mujer Goneril había envenenado a su propia hermana (Regan) y que luego se había dado muerte ella misma con un puñal que clavó en su corazón. Tales tragedias ablandan más el corazón del moribundo Edmond que revoca la orden de asesinar a Lear y a Cordelia. Pero llegan tarde pues Cordelia ha sido ahorcada aunque el verdugo fue ajusticiado por Lear. Poco después, el mismo soldado que se había llevado a Edmond comunicó que éste falleció finalmente por las heridas recibidas durante su duelo con Edgar.
Finalmente Lear lleva el cadáver de Cordelia ante todos y se lamenta de todas sus penas y ante todos, muere.
Ante tragedia de tales magnitudes, Albany decreta luto y cede el reino a Kent y Edgar.
Es interesante destacar un importante paralelismo que realiza el autor a finales del libro. A medida que el desenlace de la obra se acerca, fuera se desata una gran tormenta. Y a medida que Lear va enloqueciendo y hace comentarios incoherentes, Shakespeare indica que se ha producido algún fenómeno como un rayo o un árbol que es arrancado de cuajo por el viento.
Análisis
En esta obra, Shakespeare ahonda en la condición humana y en las relaciones antinaturales que pueden darse en la familia tanto entre padres e hijos, como entre hermanos.
La concepción isabelina del universo,4 contemporánea de Shakespeare, era la de un orden cósmico cuya clave era la armonía, que residía en el respeto por la jerarquía y la subordinación natural del inferior al superior. El orden y la armonía debían darse en tres esferas interrelacionadas entre sí: el universo (macrocosmos), el estado político, y el hombre (microcosmos). Lo que sucedía en una de ellas tenía su paralelo, correspondencia y repercusión en las otras. El asesinato de un rey, la usurpación del trono, o una revolución, llevaba a un caos que encontraba su paralelo en un desorden atmosférico, como por ejemplo una tormenta o un eclipse, y también en el hombre, que caía víctima del insomnio o la locura.
En El Rey Lear, esta interrelación esta explicitada en el parlamento de Gloucester sobre las consecuencias de los eclipses y su repercusión en el reino, la familia y el individuo (acto I, escena II). En consonancia con la cosmovisión citada, el desorden familiar se corresponde con el del estado, la ingratitud filial se corresponde con la inestabilidad política, y el caos de los elementos en la tormenta halla eco en la locura de Lear. Coincidentemente con esta visión, en Macbeth la alteración que se produce en Lady Macbeth es el sonambulismo.
En las tragedias de Shakespeare el mal no es únicamente externo, producto de la casualidad o el destino. El héroe trágico es destruido porque hay algo en él que contribuye a su propia destrucción. En el caso de Lear, la tragedia se desencadena cuando él desmiembra su reino, se equivoca con respecto a sus hijas, cae presa de la furia y destierra a Kent, que es su súbdito más fiel.
El bien y el mal son territorios claramente delimitados. Los personajes de distribuyen en dos grupos básicos: Lear, Cordelia, Edgar y Gloucester están del lado del bien; Goneril, Regan, Edmund y Cornwall están del lado del mal. Sin embargo, no es posible simplificar a los personajes, ya que se trata de personas complejas, empezando por Lear que emerge como un nuevo ser positivo después de un proceso de purificación que lo hace renacer. Edmundo, por su parte, no es un personaje maligno, sino amoral, y tiene cualidades que lo redimen como su capacidad para reconocer errores, cambiar de opinión, y querer salvar a Cordelia. De forma análoga cambian y crecen a lo largo de la obra Gloucester y Albany.
La historia central de Lear y sus hijas tiene su correspondencia en la de Gloucester y sus hijos. Ambos patriarcas contribuyen al caos en la familia y el estado; posteriormente Lear se sume en la locura y Gloucester en la ceguera, pero en ambos casos la oscuridad da paso a la iluminación espiritual.
Al desnudarse en el páramo, Lear se desprende de lo accesorio y superfluo, y llega a un estado puro, a la esencia humana desnuda, incontaminada por la civilización.
EL PRÍNCIPE
(Nicolás Maquiavelo)
Capitulo I
DE LAS DISTINTAS CLASES DE PRINCIPADOS Y LA FORMA EN QUE SE ADQUIEREN
Los principados son, o hereditarios, cuando una misma familia a reinado en ellos largo tiempo, o nuevos. Los nuevos, o lo son del todo, o son como miembros agregados al estado hereditario del príncipe que los adquiere, los así adquiridos se adquieren por las amas o por las ajenas, por la suerte o por la virtud
Capitulo II
DE LOS PRINCIPADOS HEREDITARIOS
Es más fácil conservar un Estado hereditario, acostumbrado a una dinastía, que uno nuevo, ya que basta con no alterar el orden establecido por los príncipes anteriores, y contemporizar después con los cambios que pueden producirse.
Capítulo III
DE LOS PRINCIPADOS MIXTOS
Los estados que al adquirirse se agregan a uno más antiguo o son de la misma provincia, es muy fácil conservarlos, sobre todo cuando no están acostumbrados a vivir libres, y para afianzarse en el poder, basta con haber borrado de la línea del príncipe que los gobernaba porque siempre que se respeten sus costumbres y las ventajas de que gozaban permanecen sosegados.
Sólo con muchísima dificultad podrá perderlo.
Las colonias no cuestan, y son más fieles y entrañan menos peligro; y que los damnificados no pueden causar molestias, porque son pobres y están aislados.
El príncipe que anexe una provincia de costumbres, lengua y organización distintas a las de la suya, debe también convertirse en paladín y defensor, ingeniarse para debilitar a los de mayor poderío y cuidarse de que, Bajo ningún pretexto, entre en su estado un extranjero tan poderoso como él.
Capitulo IV
POR QUE LE REINO DE DARÍO OCUPADO POR ALEJANDRO NO SE SUBLEVÓ CONTRA LOS SUCESORES DE ÉSTE DESPUÉS DE SU MUERTE
Todos los principados de que se guarda memoria han sido gobernados de dos modos distintos: o por un príncipe que elige de entre sus siervos, que lo son todos los ministros que lo ayudaran a gobernar, o por un príncipe asistido por nobles, que no, a la gracia del señor, sino a la antigüedad de su linaje, deben la posición que ocupan. Estos nobles tienen Estados y súbditos propios, que los reconocen por señores y les tienen natural afección. Mientras que, en los Estados gobernados el príncipe goza de mayor autoridad; por que en toda la provincia no se reconoce soberano sino a él, y si se le obedece a otro, a quien además no se le tiene particular amor, sólo se lo hace por tratarse de un ministro y magistrado del príncipe.
Capítulo V
DE QUE MODO HAY QUE GOBERNAR LAS CIUDADES O PRINCIPADOS QUE ANTES DE SER OCUPADOS, SE REGIAN POR SUS PROPIAS LEYES.
Hay tres modos de conservar un Estado que, antes de ser adquiridos, estaba acostumbrado a regirse por sus propias leyes y a vivir en libertad: primero destruirlo; depuse radicarse en él; por último, dejarlo regir por sus leyes, obligando a pagar un tributo y establecer un gobierno compuesto por un corto número de personas, para que se encargue de velar por la conquista. Como ese gobierno sabe que nada puede sin la amistad y poder del príncipe, no ha de reparar con medios para conservarle el estado. Porque nada hay mejor para conservar -si se la quiere conservar- una ciudad acostumbrada a vivir libre que hacerla gobernar por sus mismos ciudadanos.
En verdad el único medio seguro de dominar una ciudad acostumbrada a vivir a vivir libre es destruirla. Quien se haga dueño de una ciudad así y no la aplaste, espere a ser aplastado por ella.
Capítulo VI
DE LOS PRINCIPADOS NUVOS QUE SE ADQUIEREN CON LAS ARMAS PROPIAS Y EL TALENTO PERSONAL
Estos adquieren el principado con dificultades, pero lo conservan sin sobresaltos, las dificultades nacen en parte de las nuevas leyes y costumbres que se ven obligados a implantar para fundar el estado y proveer de seguridad.
Si se quiere analizar bien esta parte, es preciso ver si estos innovadores lo son por sí mismos, o si dependen de otros: es decir, si necesitan recurrir a la súplica para realizar su obra, o si pueden imponerla por la fuerza.
Hay que reconocer que estos revolucionarios tropiezan con grandes dificultades, que todos los peligros surgen en su camino y que sólo con gran valor pueden superarlos; pero vencidos los obstáculos, y una ves que han hecho desaparecer a los que tenían envidia de sus virtudes, viven poderosos, seguros, honrados y felices.
Hay que agregar otro de menor jerarquía el que de simple ciudadano llegó a ser príncipe sin tener otra deuda con el azar que la ocasión; y solo fue por los meritos que hizo para que lo eligieran príncipe.
Capítulo VII
DE LOS PRICIPADOS NUEVOS QUE SE ADQUIEREN CON ARMAS Y FORNTUNA DE OTROS
No es posible conducirse de otro modo cuando se tiene tanto valor y tanta ambición
El príncipe nuevo que crea necesario defenderse de enemigos, conquistar amigos, vencer por la fuerza o por el fraude, hacerse amar o temer de los habitantes, respetar y obedecer por los soldados, matar a los k puedan perjudicarlo, reemplazar con nuevas leyes antiguas, ser severo y amable, magnánimo y liberar, disolver la milicias infieles, crear nuevas, conservar la amistad de reyes y príncipes de buen grado o lo ataquen con recelos; el que juzgue indispensable hacer todo esto.
Capítulo VIII
DE LOS PRINCIPADOS QUE LLEGARON AL PRINCIPADO MEDIANTE CRIMENES
Primer caso es el que se asciende al principado por un camino de perversidades y delitos; y después, el caso en que llega a ser príncipe por el favor de los conciudadanos.
Mal empleadas son las que, aunque poco graves al principio; con el tiempo antes crecen que se extinguen. Quien procede de otra manera, por timidez o por haber sido mal aconsejado, se ve siempre obligado a estar con el cuchillo en la mano, y mal puede contara a sus súbditos cuyas ofensas continuas y todavía recientes llenan de desconfianza.
Capítulo IX
DEL PRINCIPADO CIVIL
El principado pueden implantarlo tanto el pueblo como los nobles y los nobles cuando comprueban que no pueden resistir al pueblo, concentran toda la autoridad en uno de ellos y lo hacen príncipe, pero el que llega al principado con ayuda de los nobles se mantiene con mas dificultad que el que a llegado mediante el apoyo del pueblo, por que los que lo rodean se consideran iguales y se le hace difícil mandarles y manejarlos como el príncipe quiera.
Estos principados peligran cuando quieren pasar de principado civil a principado absoluto pues estos príncipes gobiernan por sí mismos o por intermedio de sus magistrados, su permanencia es más insegura y peligrosa, por que depende de al voluntad de los ciudadanos que ocupan el cargo de magistrados los cuales pueden arrebatarle el poder y el príncipe rodeado de peligros no tiene tiempo para asumir autoridad absoluta, ya que los ciudadanos y los súbditos, acostumbrados a recibir ordenes no están en semejantes trances dispuestos a obedecer la suyas.
Capítulo X
COMO DEBEN MEDIRSE LAS FUERZAS DE TODOS LOS PRINCIPADOS
Si un príncipe posee un estado tal que pueda sostenerse por sí mismo, si tiene en tal caso, que recurrir a la ayuda de otros.
Un príncipe que gobierne una plaza fuerte y a quien el pueblo no odie, ni puede ser atacado pero se lo fuese, el atacante se vería obligado a retirarse sin gloria, por que son tan variables las cosas de este mundo que es imposible que alguien permanezca con sus ejércitos un año sitiando ociosamente a una ciudad
Capítulo XI
DE LOS PRINCIPADOS ECLESIASTICOS
Los principados eclesiásticos son aquellos que todas las dificultades existen antes de poseerlos, pues se adquieren o por valor o por suerte, y se conservan sin el uno ni la otra dado que se apoyan en antiguas instituciones religiosas que son tan potentes y de tal calidad, que mantiene a sus príncipes en el poder sea cual sea fuere el modo en que éstos procedan y vivan, estos son los únicos que tienen estados y no los defienden; súbditos y no los gobiernan, son los únicos principados seguros y felices.
Capítulo XII
DE LAS DISTINATAS CLASES DE MALICIAS Y DE LOS SOLDADOS MERCENARIOS
Las tropas con que un príncipe defiende a su estado son propias, mercenarias, auxiliares o mixtas. Las mercenarias y auxiliares son inútiles y peligrosas; y el príncipe cuyo gobierno descanse en soldados mercenarios no estará nunca seguro, por que están desunidos, por que son ambiciosos desleales, valientes entre amigos, pero cobardes cuando se encuentran frente a los enemigos; porque no tienen disciplina, como tienen temor de Dios ni buena fe como los hombres. Los capitanes de mercenarios o son hombres de mérito o no los son; no se puede confiar en ellos si lo son porque aspirarán siempre a forjar su propia grandeza, ya tratando de someter al príncipe.
Un principado o una republica deben tener sus milicias propias; que en un principado si, el príncipe debe dirigir la milicias en persona y hacer el oficio de capitán
Capítulo XIII
DE LOS SOLDADOS AUXILIARES, MIXTOS Y PROPIOS
Las tropas auxiliares son aquellas que se piden a un príncipe poderosos para que nos socorra y defiende estas tropas pueden ser útiles y buenas para sus amos, pero para quien las llama casi siempre son funestas; pues si se pierden, queda derrotado, y si gana, se convierte en su prisionero, todo el que no quiera vencer no tiene más que servirse de estas tropas, muchísimo más peligrosas que las mercenarias, porque están perfectamente unidas y obedecen ciegamente a sus jefes, con lo cual la ruina es inmediata
Capítulo XIV
DE LOS DEBERES DE UN PRINCIPE PARA CON LA MILICIA
Un príncipe jamás debe dejar de ocuparse del arte militar, y durante los tiempos de paz debe ejercitarse más que en los de guerra; lo cual puede hacer de dos modos: con la acción y con el estudio. En lo que atañe a la acción debe, tener bien organizadas sus tropas, dedicarse constantemente a la caza con el objeto de acostumbrar el cuerpo a las fatigas y de conocer la naturaleza de los terrenos, tal estudio aprende dos utilidades: primero se aprende a conocer la región donde se vive para defenderla mejor; después, en virtud del conocimiento de otra donde sea necesario actuar de manera que el conocimiento de otra donde sea necesario actuar.
Capítulo XVI
DE LA PRODIGALIDAD Y DE LA AVARICIA
La prodigalidad, practicada de manera que sepa que uno es pródigo, perjudica; y otra parte si se la practica virtuosamente y tal como se la debe practicar, la prodigalidad no será conocida y se creerá que existe el vicio contrario, ya que un príncipe no puede practicar públicamente esta virtud sin que se perjudique, si es sensato, que no se preocupe si es tildado de tacaño porque, con el tiempo al ver que con su avaricia le bastan las entradas para defenderse de quien le hace la guerra, y puede acometer nuevas empresas sin gravar al pueblo, será tenido siempre por más pródigo, pues practica la generosidad con todos aquellos a quienes no quita , que si innumerables, y la avaricias con todos aquellos a quienes no da, que son pocos
Capítulo XVII
DE LA CRUELDAD Y LA CLEMENCIA; Y SI ES MEJOR SER AMDO QUE TEMIDO O SER TEMIDO QUE AMADO
Declaro que todos los príncipes deben desear ser tenidos por clementes y no por crueles. Surge de esto una cuestión si vale, más ser amado que temido o temido que amado declaro entonces que es más seguro ser temido que amado. Cuando el príncipe está al frente de sus ejércitos y tiene que gobernar a miles de soldados, es absolutamente necesario que no se preocupe si merece fama de cruel, por que sin esta fama jamás podrá tenerse ejército alguno unido y dispuesto a la lucha.
Como el amar depende de la voluntad de los hombres y el temer de la voluntad del príncipe, un príncipe prudente debe apoyarse en lo suyo y no en lo ajeno, pero tratando siempre de evitar el odio.
Capítulo XVIII
DE QUE MODO LOS PRINCIPES DEBEN CUMPLIR SUS PROMESAS
Nadie deje de comprender cuán digno de alabanza es el príncipe que cumple la palabra dada, que obra con rectitud y no con doblez, pero son precisamente los príncipes que han hecho menos caso da la fe jurada. Un príncipe debe saber entonces comportarse como bestia y como hombre; ya que se ve obligado a comportarse como bestia, conviene que el príncipe se transforme en zorro y en león, porque el león no sabe protegerse de las trampas ni el zorro protegerse de los lobo, los que solo sirven de las cualidades de el león demuestran poca experiencia.
Los hombres son tan simples y de tal manera obedecen a las necesidades del momento, que aquel que engaña encontrará siempre a quien se deje engañar.
El tenerlas y practicarlas siempre es perjudicial, y el aparentar tenerlas, útil. Esta bien mostrarse piadoso, fiel, humano, recto y religioso y asimismo serlo efectivamente; pero se debe de estar dispuesto ha estar dispuesto a irse a otro extremo si ello fuera necesario.
Capítulo XIX
DE QUE MODO DEBE EVITAR SER DESPRECIADO Y ODIADO.
Un príncipe debe temer dos cosas: en el interior, que se le subleven los súbditos; en el exterior, que lo ataquen las potencias extranjeras. Los estados bien organizados y los príncipes sabios siempre han procurado no exasperar a los nobles y, a la vez, tener satisfecho y contento al pueblo.
Un príncipe debe estimar a los nobles pero sin hacerse odiar por el pueblo, cuando el príncipe no puede ser evitado odiado por una de las dos partes, debe inclinarse hacia el grupo más numeroso, y cuando esto no es posible, inclinarse hacia el más fuerte.
Capítulo XX
SI LAS FORTALEZAS, Y MUCHAS OTRAS COSAS QUE LOS PRINCIPES HACEN CON FRECUENCIA SON UTILES O NO.
Las armas del pueblo se convierten en las del príncipe y los que recelan se hicieron felices, los fieles continúan siéndolo y los súbditos se hagan partidarios.
Hay quienes afirman que un príncipe hábil debe fomentar con astucia ciertas resistencias para que al aplastarlas se acreciente su gloria.
Elogiare tanto a quien construya fortalezas, como a quien no las construya, pero censuraré todo el que, confiando en las fortalezas, tenga en poco el ser odiado por el pueblo.
Capítulo XXI
COMO DEBE COMPORTARSE UN PRINCIPE PARA SER ESTIMADO.
Nada hace tan estimable a un príncipe como las grandes empresas y el ejemplo de raras virtudes.
En beneficio del príncipe el hallar medidas sorprendentes a lo que se refiere a la administración, el príncipe debe ingeniarse por parecer grande e ilustre en cada uno de sus actos, cuando el príncipe se declara valiente por una de las partes, se triunfa aquella a la que se une, aunque sea poderosa y él quede a su discreción, estarán unidos por un vínculo de reconocimiento y afecto; y los hombres nunca son tan malvados que, dando una prueba de tamaña ingratitud, lo sojuzguen; un príncipe nunca debe aliarse con otro más poderoso para atacar a terceros sino de acuerdo con lo dicho, cuando las circunstancias lo obligan porque si venciera en su poder, y los príncipes deben hacer lo posible por no quedar a disposición de otros.
El príncipe se mostrará amante de la virtud y honrará a los que se distingan en las artes. Todas las ciudades están divididas en gremios o corporaciones a las cuales les conviene que el príncipe conceda su atención.
Capítulo XXII
DE LOS SECRETARIOS DEL PRINCIPE.
La primera opinión que se tiene del juicio de un príncipe se funda en los hombres que lo rodean: si son capaces y fieles podrá reputárselo por sabio, pues supo hallarlos capaces y mantenerlos fieles; pero cuando no lo son, no podrá considerarse prudente a un príncipe que el primer error que comete lo comete en esta lección.
Para conocer a un ministro hay un modo que nunca falla cuando se ve que un ministro piensa más en él que en uno y que en todo no busca sino su provecho, estamos en presencia de un ministro que nunca será bueno y en quien el príncipe nunca podrá confiar porque el que tiene en sus manos el estado de otro jamás debe pensar en sí mismo, sino en el príncipe, y no recordarle sino las cosas que pertenezcan a él. Por su parte, el príncipe, para mantenerlo constante en su fidelidad, debe pensar en el ministro. Debe honrarlo, enriquecerlo y colmarlo de cargos, de manera que comprenda que no puede estar sin él, y que los muchos honores no le hagan desear más honores, las muchas riquezas no le hagan ansiar más riquezas y los muchos cargos le hagan temer los cambios políticos.
Capítulo XXIII
COMO HUIR DE LOS ADULADORES.
Un príncipe prudente debe preferir rodearse de los hombres de buen juicio de su estado, únicos a los que dará libertad para decirle la verdad, aunque en las cosas sobre las cuales sean interrogados y sólo en ellas.
Es conveniente que los buenos consejos vengan de quien vinieren, nazcan de la prudencia del príncipe y no la prudencia del príncipe de los buenos consejos.
Capítulo XXIV
POR QUE LOS PRINCIPES DE ITALIA PERDIERON SUS ESTADOS.
Los hombres se ganan mucho mejor con las cosas presente que con las pasadas, y cuando en las presentes hayan provecho, las gozan sin inquirir nada; y mientras el príncipe no se desmerezca en las otras cosas, estarán siempre dispuestos a defenderlo. Así, el príncipe tendrá la doble gloria de haber creado un principado nuevo y de haberlo mejorado y fortificado con buenas leyes, buenas armas, buenos amigos y buenos ejemplos.
Las únicas defensas buenas, seguras y durables son las que dependen de uno mismo y de sus virtudes.
Capítulo XXV
DEL PODER DE LA FORTUNA EN LAS COSAS HUMANAS Y EN LOS MEDIOS PARA OPONERSELE.
Con la fortuna que se manifiesta con todo su poder ahí donde no hay virtud preparada y dirige sus ímpetus allí donde sabe que no se han hecho diques ni reparos para contenerla.
Se ve que los hombres para llegar al fin que se proponen proceden en forma distinta: uno con cautela, el otro con ímpetu; uno por la violencia, el otro por la astucia; uno con paciencia el otro con su contrario; y todos pueden triunfar por medios tan dispares.
Como la fortuna varia y los hombres se obstinan en proceder de un mismo modo, serán felices mientras vayan de acuerdo con la suerte e infelices cuando estén en desacuerdo con ella, considero que es preferible ser impetuoso y no cauto, por que la fortuna es mujer y hace preciso si se le quiere tener sumisa golpearla y zaherirla. Y se ve que se deja dominar por estos antes que por los que actúan con tibieza y como una mujer, es amiga de los jóvenes por que son menos prudentes y más fogosazo y se imponen con más audacia.
Capítulo XXVI
EXHORTACION A LIBERAR A ITALIA DE LOS BARBAROS.
No es asombroso que ninguno haya podido hacer lo que es de esperar que haga vuestra ilustre casa, ni es extraño que después de tantas revoluciones y revueltas guerreras parezca extinguido el valor militar de los soldados. Pero se debe a que la antigua organización militar no era buena y a que nadie ha sabido modificarla. Nada honra tanto a un hombre que se acaba de elevar al poder como las nuevas leyes y las nuevas instituciones ideadas por él, que si están bien cimentadas y llevan algo grande en sí misma, lo hace digno de respeto y admiración.
Pero en las batallas, y por culpa exclusiva de la debilidad de los jefes;, su papel no era nada brillante; por que los capaces no son obedecidos; y todos se creen capaces, pero hasta ahora nadie hubo que supiese imponerse por su valor y por su fortuna, y que hiciese ceder a los demás.
Definición de individuo y sociedad y su relación anexa con opinion personal
Bueno antes de comenzar con la opinión creo que es muy importante decir que ami parecer el individuo es el príncipe, y la sociedad son los gobernados pero estos a su vez son individuos de hay parte mi opinión por que al examinar a El Príncipe es enfrentarnos al circundar la parte más creadora y opaca de los individuos en la peligrosa e indefinida labor de beneficio de la razón humana y de la sociedad. Habitualmente se alega que la historia es la investigación de los tropiezos entre contextos y organizaciones extremas. Es la suma de la disolución de un universo, de un nuevo principio de la realidad en el que el hombre, regresaba a formar la inquietud principal de todas las cosas, si la política concierne al ser el arte de lo permitido, para Maquiavelo ello simbolizaba que ésta debía de organizarse en medios reales, las necesidades de cambio que él expresó, fueron extraídas de su reflexión del mundo basto y del estado de coraje agrupado de sus contemporáneos. Sin embargo en el centro del Príncipe se encuentra la reclamación del Estado moderno como articulador de las relaciones nacionales y la necesidad de que los individuos estén en libertad.
Me pareció muy interesante algo que dijo que para elevarse el príncipe deberá ser un hombre hábil o bien protegido por la fortuna por lo tanto siendo hábil debe elegir con cuidado a sus consejeros y evitar el cederles la menor parcela de autoridad; se dedica tan sólo a defender y extender su poder por todos los medios, incluso el crimen si es necesario: vale más ser temido que ser amado claro, cuidando su reputación; su fortaleza mayor es el apego de su pueblo. La hipocresía se convierte en un deber. Si logra conservar su vida y su estado, todos los medios que haya aplicado serán juzgados honorables.
Al proponer como modelo a César Borgia, Maquiavelo permanece dentro de la lógica de su concepción, pero subraya involuntariamente la fragilidad de sus aforismos. Exagera, sin duda, la grandeza de propósitos que atribuye al hijo del papa Alejandro vi; por otra parte, el papel que concede en la historia a la fortuna le sirve de explicación un poco fácil del fracaso final, rápido y total de su héroe. A continuación cito una crítica que me pareció muy interesante la encontré en una página Web: La obra de Nicolás Maquiavelo representa una interesante perspectiva para comprender la evolución social y política del mundo moderno surgida en el Renacimiento. Desde el año 1513, fecha de su publicación hasta hoy, el impacto de ese tratado de política, El Príncipe ha suscitado las más complejas y atrevidas interpretaciones en los estudios sobre el fenómeno del poder y en los gobernantes mismos. ---Incluiré aquí las visiones de algunos analistas de la política y la historia acerca de las influencias de El Príncipe--- "Leer El Príncipe hoy, es acordarnos del lado más sombrío de la transformación. Maquiavelo no era un mal hombre, ni un asesino, ni un intrigante de sangre fría. Por lo contrario, era un ardiente partidario de las instituciones republicanas, que percibía más claramente que el resto de sus compatriotas. Como ningún Estado podría prosperar donde la moral había fallado, como había ocurrido en Italia". (R.H.S., Crossman) "Fue el implacable realismo de Maquiavelo lo que permitió diagnosticar precozmente el sentido del naciente orden europeo, establecer los fines ideológicos que convenían a la comunidad de la que formaba parte y señalar los medios eficaces para lograrlos a partir de las situaciones reales que predominaban en la Italia de si tiempo".
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